domingo, 18 de mayo de 2008
sábado, 17 de mayo de 2008
Sacando la visa china!
Así que bueno, para desencanto de algunas personas y alegría de otras, no existe la susodicha “mujer misterio” si no que se trata de mi muy buena amiga Lycenia Castro, compañera de múltiples viajes y con quién prácticamente solo nos falta Africa y Oceanía y habremos recorrido los cinco continentes! Y ella me confesó hasta una semana antes de nuestro viaje que estuvo a punto de cancelarlo, pues ella dependía de la venta de unas propiedades para usar una parte de ese dinero para acompañarme... Y la venta se le consolidó 10 días antes de la fecha que habíamos especificado para la salida!!! Nuevamente la ley de la atracción en acción!
Así que “la niña” (apodo con el cual normalmente me dirigo a ella cuando coversamos, haciendo bromas en tercera persona acerca de nuestra supuesta relación padre/hija) me siguió ciegamente hasta la China, algo que solía decir mi buen amigo Samer, refiriéndose a cómo ella confía en mi para asuntos de viajes. Yo me había encargado de hacer todos los arreglos de hotel, transporte aéreo y terrestre, así como de un itinerario detallado, pero Lycenia no tuvo acceso a ellos si no hasta tres días antes de la salida y donde no tuvo más remedio que confiar que todo saldría bien (claro que le consulté antes acerca de los precios en los hoteles para así estar dentro de un presupuesto pre-determinado).
Lycenia además es una mujer que adora la naturaleza y el campo, y considera los rascacielos y el estilo de vida citadino como una amenaza para la ecología mundial, pensamiento sumamente contradictorio para un viaje con paradas programadas en Chicago (creadora del rascacielos), Shanghai (creadora del futuro rascacielos) y Beijing (sin muchos rascacielos, pero una sola masa de cemento), pero ante la fascinación de ver otra cultura tan contraria a la nuestra, pues un pequeño sacrificio valdría la pena por completo!
Y como les conté en el escrito pasado, Chicago era una parada técnica para tramitar la visa de turismo para ingresar a la República Popular de China, pero si estábamos ahí, porqué no aprovecharlo?? En mi caso era la segunda ocasión que visitaba “The Windy City”, siendo la primera en 1997, diez años antes, donde participé en una Conferencia Mundial de agentes de viajes Sabre llamada “SabreWorld 97”, en la cual recuerdo que también andaban los Señores Escamilla de la agencia del mismo nombre y María Auxiliadora Rodríguez de la Agencia Geotours en Tegucigalpa, pero que el tiempo me ha borrado si tenía otros clientes invitados a ver la diversidad de productos que el evento ofrecía. Lo que si recuerdo claramente es que el primer día de la Conferencia me caí en unas escaleras dentro del Navy Pier de Chicago, y terminé recibiendo primeros auxilios en un Concierto de Emmanuel (Si, el cantante mexicano) que era parte de las actividades de entretenimiento para los agentes de viajes latinoamericanos.
Para no hacer más larga la historia, caminé por Chicago en aquella ocasión como si tuviera una pata de palo, pues cojeaba al andar después de la caída (algo que no me impidió subirme a la Torre Sears y cenar en el Hard Rock Cafe)... Lo extraño de mi regreso diez años más tarde fue caminar por esas calles bajo las mismas condiciones de “patojeo”, pues diez días antes ocho personas nos habíamos quedado atrapados dentro de un ascensor para seis personas en el edificio de mi amigo Rodrigo en Bogotá, y su servidor forzó la puerta hasta lograr abrirla, saliendo disparado para huir de mi claustrofobia, sin observar que el ascensor no había quedado a nivel del piso, con lo que podrán adivinar que caí inmediatamente de rodillas, a lo que siguió un dolor relativamente soportable pero que me acompañó por casi tres semanas. Y esa primera noche en Chicago, después de salir del Metro, arrastrando las maletas y sin idea de cual era la dirección hacia la cual teníamos que caminar para llegar al hotel, contando el hecho que era la una y media de la madrugada, pues parecía el Jorobado de Nuestra Señora de París arrastrando un pie por las tortuosas aceras de la ciudad del jazz. La historia se repetía diez años más tarde!
A lo que vinimos! Temprano en la mañana (nueve AM es temprano para un animal nocturno!), estábamos preguntándole a la Concierge del hotel cómo podíamos llegar al Consulado Chino... Era una caminata en línea recta de apróximadamente diez cuadras, lo cual nos sirvió como un ejercicio matutino y preámbulo de nuestros kilométricos recorridos durante el resto de la jornada. El consulado chino está ubicado en el quinto piso de un edificio de oficinas, y fue sumamente fácil ubicarlo... Pero más fácil fue hacer el trámite, ya que en menos de 10 minutos habíamos entregado los formularios y las fotografías, y nos pidieron que regresaramos a las 2:00 de la tarde ese mismo día... No nos preguntaron absolutamente nada! Ni nuestro itinerario de vuelo, ni donde nos íbamos a hospedar, ni qué íbamos a hacer a su tierra. En sí, ha sido el trámite de visa más fácil que he experimentado en toda mi vida!! Como comentario aparte, la visa nos costó 60 dólares por hacer el trámite el mismo día, no porque el precio regular es de 30 dólares y entregan el pasaporte visado dentro de tres días hábiles... Eso sí, a ciudadanos estadounidenses les cobran 100 dólares, me imagino para hacer recíproco el cargo que dicho país hace al resto del mundo para sus trámites consulares. También el consulado chino fue nuestro primer contacto con la lengua, y obviamente nos dimos cuenta de inmediato lo perdidos que estaríamos en cuestiones de comunicación! Too late!!! Lo que nos quedaba en ese momento era aprovechar al máximo nuestra estadía en Chicago y comunicarnos todo lo que quisieramos en inglés, ya que el futuro cercano nos deparaba estar medio mudos a 13 husos horarios adelante de nuestra situación geográfica de ese momento....
sábado, 3 de mayo de 2008
Porque Chicago?
El Consulado nos pedía llenar el formulario de solicitud, presentar una fotografía tamaño pasaporte y pagar 60 dólares por el trámite (30 por la visa y 30 por entregarla el mismo día!!!). Y en una ciudad como Chicago, la ubicación es un factor determinante para no terminar pagando cantidades exhorbitantes de taxi o pasar el día entero en transporte público, pero gracias a Dios encontramos un hotel perfectamente ubicado en el corazón de la ciudad, el cual nos quedaba a pocos minutos caminando para llegar al Magnificient Mile, al Millenium Park, a la zona de teatros y restaurantes, al Chicago River, pero sobre todo, al Consulado chino!
Descubrí el Hotel Mónaco (http://www.monaco-chicago.com/ ) por cortesía de mi anterior estadía en el St. Francis Drake en San Francisco, y posteriormente al considerar mi frustrada estadía en el Hotel Rouge en Washington DC (para originalmente sacar la visa china), todos parte de la cadena de los Hoteles Kimpton en Estados Unidos (http://www.kimptonhotels.com/), que se especializa en propiedades de lujo a precios sumamente razonables y con ubicaciones inmejorables dentro de sus respectivas ciudades. No en vano, al buscar opiniones de huéspedes anteriores, pude encontrar en “Trip Advisor” que era el Hotel número 4 en popularidad de 158 hoteles con reseñas en Chicago (http://chicago-hotels.tripadvisor.com/Hotel_Review-g35805-d111492-Reviews-Hotel_Monaco-Chicago_Illinois.html ) . El hotel cuenta con una decoración impecable en cada habitación (muy a pesar de contar con un gigantesco espejo redondo enfrente de la cama y de batas tigreadas o aleopardadas disponibles para el uso de los huéspedes), y otro punto a su favor fue la ”hora social” que se celebra cada día de 5 a 6 de la tarde, en la cual dan copas de vino y bocadillos gratuitos a sus clientes en el lobby del hotel, y que en una ciudad donde los tragos tienen un precio apróximado de 12 dólares (más propina), pues definitivamente es algo que agradecimos después de largas caminatas bajo el sol y antes de poder disfrutar de la noche en la ciudad.
Gretchen Greene, es una compañera de trabajo de mi oficina de Dallas, quien al enterarse de mi parada técnica en Chicago, me bombardeó con muchos consejos al considerarla su ciudad favorita en todos los Estados Unidos. Me envió websites de los museos y de los tours de arquitectura de la ciudad, famosa por considerarse la inventora del concepto de “rascacielos”. Y fue Gretchen que me diera uno de los tips más importantes de nuestra llegada a la “Ciudad Ventosa” o “Windy City” como se le conoce a Chicago dentro de Estados Unidos, término que se utiliza desde 1876 y que hace referencia a las frescas brisas que vienen del Lago Michigan, las cuales mantienen una temperatura muy agradable durante el verano. El tip era que no tomásemos un taxi hacia la ciudad, pues no valía la pena. El metro de Chicago (http://www.transitchicago.com/ ) llega hasta el Aeropuerto Internacional de Chicago O’Hare, y con una carrera a un costo de 3 dólares por persona, estaríamos en el centro, muy cerca de nuestro hotel, en menos de 35 minutos!!! Lo que no podíamos contar a nuestra llegada a las 10:45 de la noche a dicho Aeropuerto era que la línea azul que sale desde ahí, está en proceso de reconstrucción durante las noches, con lo que tardamos casi hora y media en aparecer por las desoladas calles del centro, a lo cual le debemos sumar que nos perdimos tratando de encontrar el hotel, con lo que logramos descansar hasta casi las dos de la mañana!
sábado, 26 de abril de 2008
En camino hacia el Catay: Aventuras de un Marco Polo moderno
La mayor ventaja de desaparecer por completo por un período extendido de tiempo, radica en la supuesta alegría que mi regreso al mundo cibernético causaría sobre mis preciados amigos y lectores, y con solo el hecho de haber logrado que leas hasta acá y no hayas aún borrado mi mensaje es en sí todo un logro para este viajero pseudo intelectual que escribe por el puro placer de compartir con ustedes la sensualidad del mundo a través de mis más íntimas reflexiones....
Tengo cuanto tiempo? Tres años? Más? De compartir mis experiencias de viajes con amigos y conocidos, abusando de la confianza del correo electrónico y con el riesgo de ser considerado como “unsolicited email” (mejor conocido como “Junk Mail”), bajo la promesa de que algún día lograré compaginar el Blog con los escritos nuevos... Pero lo hago con toda mi buena voluntad de despertarles el deseo de ser como un Cristobal Colón, o un Alejandro Magno o un Marco Polo, y descubrir el mundo, el cual siempre nos aporta algo nuevo y nos enriquece el alma.
Leí una cita del ex-presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, en la más reciente edición de la revista Condé Nast Traveler: “I believe that those of us who have had the benfit of lots of foreign travel have an obligation to share what we think we know with our fellow citizens”... (“Creo que aquellos de nosotros que hemos tenido el privilegio de realizar muchos viajes al extranjero tenemos la obligación de compartir lo que creemos saber con nuestros conciudadanos).
La cita me hizo sentirme sumamente identificado, y dando mi interpretación muy personal y subjetiva, me trajo a la mente la idea de tiempos pasados cuando el viajero regresaba después de meses o años de ausencia y transmitía sus relatos de tierras exóticas con sus seres queridos reunidos alrededor de una hoguera. Por supuesto ahora el mundo se hizo muy pequeño con la revolución de las comunicaciones, del transporte y de la imágen, los cuales traen el mundo hasta nuestra puerta, pero que nunca será igual que la experiencia de estar en un lugar por primera vez o sencillamente redescubrirlo. Pero como ciudadano del mundo me veo en la obligación moral (como lo ha hecho Ivonne o Julio o Douglas o Salvador desde Barcelona) en plasmar de alguna forma mis visiones del mundo moderno, con el deseo que los lectores se enteren de cómo es la realidad paralela de otras regiones del globo y con la esperanza de que las futuras generaciones puedan entender más como era la vida a principios del milenio.
Y qué mejor destino para ver el planeta tierra con nuevos ojos que estar al otro lado del mundo, en el país de moda, en donde todos los economistas, sociólogos, politólogos, turistas, empresas multinacionales y linguistas tienen su vista puesta en este momento! Cuál es este alboroto tan grande que trae China a nuestras vidas? Solo por que es la cuarta economía a nivel mundial después de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón? Y solo porqué las proyecciones de su producto interno bruto lo llevan a posicionarse como la potencia económica mundial para el año 2050? O será por contar con 1.25 billones de seres humanos, lo que representa el 20.8% de la población del planeta? O será por su clase media en constante crecimiento que requiere de nuevos recursos y servicios que podrían drenar a un país pequeño con el nuestro? (y por lo que es más conveniente únicamente trabajar con Taiwán!)... Tendrá que ver el hecho que las Olimpíadas se llevaran a cabo en Beijing el próximo año? O por el World Expo 2010 a realizarse en Shanghai? Bueno, creo que ya resumí mi punto... Como dicen en Avianca: “Aquí están pasando cosas”. Todo esto, combinado con la idea de conocer una cultura milenaria y descubrir una de las gastronomías más ricas a nivel internacional, agregándole el hecho que American Airlines comenzó a volar a Shanghai en el 2006, lo que me permitiría utilizar los pases que aún tengo con ellos, pues creó una atracción muy interesante para poder dar fé acerca de lo que desde Oppenheimer hasta los Waltons están opinando al respecto.
El destino estaba elegido: China 2007! Pero China es un país enorme, es practicamente un sub-continente, y con un período tan corto de vacaciones, pues teníamos que seleccionar las ciudades a visitar y buscar la mejor opción de actividades en cada ciudad para maximizar el tiempo. Cuál sería la opción correcta? Tomar un tour organizado donde una operadora de turismo se ocupa de todos los detalles? O lanzarnos a la aventura por nuestra cuenta, tomando por supuesto las barreras del idioma como principal limitante?... Optamos por la segunda opción!!!.
Flexibilidad! Ese fue el factor determinante para no comprar una excursión a una agencia de viajes. Y con mi experiencia en el tour a Egipto en el 2004 donde la mayor parte del tiempo nos despertaban entre las 2 y las 5 de la madrugada, pues decidí jugar al agente de viajes como en años anteriores.... Como nota aclaratoria, una agencia de viajes les evitará muchas noches de desvelo en las que tendrán que planificar el más mínimo detalle de su viaje (buscar la hoteles y su ubicación, como transportarse desde y hacia el Aeropuerto, como llegar hasta sitios remotos como la Gran Muralla, etc.), y al final, el tour organizado siempre sale más barato pues ellos ya tienen tarifas negociadas con las líneas aéreas, las empresas hoteleras y las compañías de transporte terrestre. Esta decisión es personal y depende mucho de la personalidad de cada viajero.
Estuvimos a punto de comprar una excursión con Continental Tours, quienes se especializan en China dentro de El Salvador y están detrás de la promoción de “Vaya hasta la China” del Banco Cuscatlán; pero el deseo de utilizar el pase de American Airlines en Primera Clase en el vuelo más largo que hasta el momento he tomado en mi vida, sumado a la flexibilidad que mencioné, fueron más fuertes al momento de tomar la decisión.... Flexibilidad! El hacer lo que a uno se le de la gana en un viaje sin estar sujeto a horarios ni itinerarios pre-establecidos tiene su precio fuerte: uno lo tiene que hacer todo! Todo! Y un factor limitante para viajar a China es sacar la visa, pues cortesía de las relaciones de Centroamérica con Taiwán, no contamos con un consulado cercano en la región. Claro, este factor está cambiando con la apertura de Costa Rica, quien anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular de China, causando el retiro de su hermana pequeña, pero creando la posibilidad de obtener los servicios consulares dentro del área en un futuro no muy lejano.
Para sacar la visa hacia la República Popular de China, el consulado más cercano se ubica en Ciudad de México; también encontré que había un consulado en Bogotá. Pero lo más práctico era hacerlo en Estados Unidos, donde cuentan con 6 consulados generales: Washington D.C., New York City, Los Angeles, San Francisco, Houston y Chicago... Y en mi proceso de descubrimiento de los trámites migratorios, aprendí que el pasaporte lo reciben únicamente si alguien lo lleva en persona, lo cual también impide hacerlo por correo, a menos que lo mande una agencia de viajes a sus contactos locales en cada ciudad, para que ellos a su vez hagan el trámite en persona.... Y podría haber abusado de la confianza de algunas agencias de viajes amigas, pero me parecía deshonesto pedirles este favor si no les estaba comprando una excursión. Tuve la idea de viajar a Washington DC durante julio para llevar los pasaportes en persona y tener ya la visa segura antes de reservar hoteles y crear itinerarios, pero mi viaje a Estados Unidos durante ese mes fue cancelado por otros compromisos laborales. Y luego los múltiples viajes de trabajo me evitaban prescindir del pasaporte durante mucho tiempo, con lo que tomé la arriesgada decisión de intentar hacer el trámite en Chicago, punto obligatorio de conexión en nuestro viaje, pues de ahí sale el único vuelo desde Estados Unidos hacia el Catay con American Airlines. Porqué arriesgado? Y si no nos daban la visa??
A menos de un mes de las fechas programadas de vacaciones y sin la posibilidad de tramitar la visa anticipada con anterioridad, no nos quedó más remedio que usar la ley de la atracción para que no tuviesemos problemas y programar una parada técnica en Chicago, donde aprovecharíamos de paso a disfrutar unos días más en América en la ciudad cosmopólita pero incomprendida del medio Oeste estadounidense (pues la tendencia es ir al “East Coast” o al “West Coast”). Chicago es una ciudad rica en arquitectura, con muchos teatros, musicales, museos, y clubes de jazz donde seguramente podríamos apreciar la cultura occidental en su máxima expresión antes de enfrentarnos a cualquier posible choque cultural en el Lejano Oriente.
miércoles, 26 de marzo de 2008
martes, 26 de febrero de 2008
Crucero Fiesta por la Bahia de Panama
Y a todas estas, Luis llegó. Sinceramente no recordaba a Luis a pesar de ser uno de los mejores amigos de Andrés, y pues lo reconocí porque Geraldine justo me lo había mostrado en el video de la boda. Luis es un personaje netamente salvadoreño, algo gordito por la cerveza y el pan dulce (ya que además es dueño de panaderías) y con un aire de despreocupación que se acentuaba con una camisa hawaiiana que había utilizado para la ocasión. Tipo muy simpático, alegro la noche de los esposos y la mía propia con sus diversos comentarios tan autóctonos de nuestra tierra.
Además Luis había llegado a tiempo para unirse a nuestra travesía nocturna por las aguas panameñas. Geraldine estaba buscando un paseo adecuado para tener interesantes recuerdos y hacer algo diferente a la típica cena/copas. Fue así como descubrió un “buque-fiesta”, que salía desde un embarcadero en el Causeway (un puente largísimo al estilo de Key West, construído por los estadounidenses durante su época de control del canal de Panamá para unir 4 islas del Pacífico panameño). El barco daba una vuelta a la bahía, navegando bajo el Puente de las Américas para acercarse a los muelles del Canal de Panamá y a toda la operación naviera del sector! Ya José Díaz se había encargado el año anterior de llevarme a las Esclusas de Miraflores, donde tuve la oportunidad de ver a uno de los Princess Cruises (sí, El Crucero del Amor) haciendo su paso completo por el canal, así que navegar por esas aguas era algo que hasta el momento no había hecho! Y no teníamos que hacer ningún tipo de reservación, solo presentarnos a las 9:00 de la noche al lugar señalado!
El barco zarpaba a las 9:30PM, y después de almorzar toda esa increible cantidad de pasta mediterránea en las horas postreras de la tarde, pues nadie pensaba en cena (únicamente Luis como recién llegado y quien devoró parte de lo que había sobrado de mi suculento platillo con un enorme apetito), así que nos desplazamos hacia el Causeway para buscar el sitio de embarque, enfrente del Restaurante Alberto’s en Flamenco, Amador... Claro! Llegamos a la zona y hay cientos de naves y buques de todos los tamaños, a lo que Geraldine nos advirtió que no nos fuesemos a emocionar al ver los yates con televisores de pantalla plana y muebles de diseñador que veríamos por ahí, pues nuestro barco no era así! (y a pesar de la advertencia, por supuesto que nos emocionamos al ver los lujosos yates, pero nuestra realidad nos indicaba que por 30 Dólares por cabeza no era mucho lo que podríamos conseguir).
Así que regresamos nuestros pasos un par de kilómetros, buscando lo que parecía una discoteca acuática y no nos costó encontrarla siguiendo sus efectos de luces desde la distancia... Pero al llegar nos dijeron que zarpaba hasta las 10 de la noche. Un crucero de tres horas!!!
El barco en sí no era el Crucero del Amor, si no más bien un estilo de ferry ruidoso y con una discoteca instalada en su parte superior, donde supuestamente había un “all you can drink” que no incluía cervezas de ningún tipo, con lo cual nos tuvimos que conformar con Seco Herrerano (una especie de aguardiente panameño) con jugo de cranberry (arándanos), lo cual me mantuvo lo suficientemente sobrio toda la noche para tener una noche muy placentera a nuestro regreso.... Durante nuestra espera vimos otro pequeño yate que posiblemente había sido rentado por judíos al juzgar la ventimenta de los cientos de adolescentes con kipá (el gorro judío) que abordaron el barco para una posible celebración de quince años.
La travesía efectivamente duró unas tres horas, y la parte más interesante fue navegar bajo el Puente de las Américas iluminado en todo su esplendor, y la visita a los muelles, donde a la música de la discoteca acuática pudimos ver un par de tipos bailando encima de los contenedores para combatir un poco la monotonía de su trabajo. Después de hora y media la travesía era muy aburrida, por lo menos para los que no habíamos ingerido tantas bebidas alcoholicas, pues era más de lo mismo. Si el crucero se hubiese limitado a dos horas de fiesta probablemente sería como la salida ideal... Pero la pasamos bien viendo el circo de gente desconocida bailando al ritmo de regetones y de la esporádica música electrónica. Obviamente regresamos a tierra sanos y salvos para poder contarles esta historia.
En conclusión, Panamá es una ciudad vibrante, llena de todo lo que cualquier ciudad cosmopólita puede desear y espero con ansias mi regreso en un futuro cercano para poder visitar a mis buenos amigos allá y pasar un par de días con los Martin-Russel o los Miranda-Bullo.
Y bueno, por el momento esta historia llega a su conclusión....
domingo, 24 de febrero de 2008
Almuerzo mediterraneo en Ciudad de Panama
Otra cosa que no anticipamos de nuestro viaje al mercado era “dónde comprar”? Cómo asegurarnos que los mariscos sean frescos y que nos den un precio adecuado? Y a pesar de ser un local pequeño pues había una cantidad no despreciable de puestos, por lo que decidimos, en nuestra ignorancia de cómo comprar en el lugar, dar una vuelta y seguir nuestras corazonadas de dónde comprar... Nos decidimos por el puesto 37, probablemente por la variedad de productos y por la sonrisa de sus vendedoras, dos regordetas y muy joviales panameñas. El marisco era sumamente barato!!! La libra de camarones jumbo frescos: US $5.50; la libra de pulpo entero: US $3.50; la libra de calamar redondo: US $2.50; A mí me pareció barato, claro que nunca he ido al Puerto de La Libertad en El Salvador a comprar mariscos, así que no tengo idea de los precios, pero si lo comparo con la libra a US $12.00 de camarón jumbo en el Supermercado La Despensa de Don Juan, obviamente que lo sentí barato!!! Media libra de camarones, media de pulpo, media de calamares (Sí, teníamos hambre, no habíamos desayunado). Nuestra siguiente parada fue el supermercado para conseguir todos los demás ingredientes para mi pasta mediterránea.
La receta? Camarones, pulpo y calamares frescos, fritos en aceite de oliva, albahaca fresca, curry y pimienta gorda molida... Esto se hace aparte. La pasta es pennini del más pequeño, el cual al sacarlo del agua se le pone mantequilla (de la de verdad), tomates cherry cortados en cuatro para que se hagan más pequeños, mucha albahaca fresca, aceitunas rellenas de anchoas, queso feta o azul, todo lo cual se mezcla muy bien con la pasta, y al final se le agrega una pasta preparada de aceitunas negras (muchas veces se encuentra ya lista en el supermercado) y los mariscos. Y Voilá! Todo el sabor del mediterráneo en un solo platillo!....Y claro se debe acompañar con cava para realmente tener todos los sabores de la costa catalana, italiana o griega en nuestros platos!
Almorzamos como los ricos y famosos, brindando con vino espumante y viendo desde el comedor de los Miranda la espectacular vista de la Bahía de Panamá, con sus barcos, su Causeway de Amador, su Punta Paitilla y su Casco Viejo. Qué más se le puede pedir a la vida para un día sábado por la tarde? En un mundo donde los rascacielos se pelean por tener una vista de primer impacto y donde el mundo corporativo se los ha permitido a mis amigos? Una buena opción fue sentarse en el balcón del apartamento y ver la gran diversidad y cantidad de edificios y rascacielos de una industria de la construcción virtiginosa, que me sorprende para un país de únicamente tres millones de habitantes, donde hasta Donald Trump está haciendo un edificio inspirado en el famoso Hotel Burj Al Arab en el Golfo Pérsico (para ubicarlos, es el de Dubai, el que tiene forma de barco de vela)... Muchos explican este fenómeno del boom de la construción como una gran lavandería de dinero, pues se construyen torres de apartamentos de lujo para un mercado limitado. Quién los compra? Serán realmente los baby-boomers que comenzaron a retirarse y están vendiendo sus mansiones en Kentucky y Dakota del Norte para buscar climas más templados? A mi no me consta nada, así que cada lector tendrá que emitir sus propias conclusiones! Y filosofando en estos pensamientos comenzó a caer el atardecer sobre la pequeña Manhattan de centro del continente.
domingo, 17 de febrero de 2008
Manolo Caracol y la vida nocturna en Panama
A diferencia del Viejo San Juan en Puerto Rico o de Cartagena de Indias en Colombia, el Casco Viejo no ha sido aún restaurado ni desarrollado en su máximo potencial. Hay muchas casas antiquísimas que son joyas arquitectónicas, pero que lamentablemente se están cayendo poco a poco. Eso sí, hay muchos panameños que están comprando y reparando propiedades en la zona, así que en un futuro (ojalá no muy lejano) este casco colonial no tendrá nada que envidiarle a otros similares en la región. Por el momento, la restauración se ha llevado a cabo en algunos puntos estratégicos del Casco Viejo, propiciando la apertura de algunos bares y restaurantes de muy buena categoría y lejos del bullicio del “raca-taca” de la ciudad.
“Manolo Caracol. Cocina con Amor”,( http://manolocaracol.net/ ) es es el nombre del restaurante donde nos dirigíamos esa noche y al cual yo estaría haciendo mi segunda visita. La primera vez que estuve en Manolo Caracol fue en el 2003 en una visita que les hiciera a Mimi y Rafa, y quedé encantado con el concepto del lugar, pues no existe un menú fijo!! Los comensales pagan una tarifa pre-establecida que incluye 13 platillos sorpresa, los cuales dependen de lo que el chef encuentre fresco en el mercado ese día, todos cocinados con un toque gourmet en una cocina abierta que se puede apreciar desde cualquier rincón del restaurante.
Fuímos los primeros clientes en llegar al lugar a eso de las 07:30PM, única hora a la que pudimos garantizar una reservación, la cual es vital en Manolo Caracol para cenar en una noche de fin de semana. Al entrar, un detalle que nos llamó la atención fueron los altos jarrones de cristal transparente ubicados en diversos rincones del restaurante, y donde se habían coleccionado miles de corchos de vino de diversas marcas, herencia obvia de todas las botellas que se descorchan a diario en un establecimiento de este tipo. El detalle fue tan interesante para los Miranda-Bullo, que al día siguiente, cuando descorchamos una cava en su casa, decidieron empezar una colección similar aprovechando un jarrón alto, similar a los del restaurante, y que hacía poco habían comprado con propósitos netamente decorativos, sin anticipar que terminaría como un culto moderno al Dios Baco.
La decoración adicional de Manolo Caracol era muy colorida, pero al mismo tiempo sumamente sencilla. La obra de arte del lugar serían sus platillos gourmet! Fueron trece platos que van llevando durante un período de casi hora y media, y cuyas porciones se veían muy pequeñas, casi al nivel de considerarse casi más tapas que platos. En algún momento nos preocupamos que nos íbamos a quedar con hambre! Pero no fue ese el caso, pues parece que la experiencia les ha permitido calcular que los clientes saldrán satisfechos y listos para regresar la próxima por nuevos y diferentes platos. Recuerdo que para propósito de narrar esta historia, repetimos el orden en que nos habían servido la comida de una forma constante, pero al no tomar en cuenta que iban a pasar más de tres meses en lo que lo plasmaba en el ciber-espacio, pues mi memoria lamentablemente me ha fallado, aunque vamos a hacer el intento. Los trece platos fueron: 1) unos champiñones al ajillo, 2) unos langostinos jumbo (uno por cabeza), 3) carpaccio de pulpo, 4) un carpaccio de pescado, 5) una especie de mejillones oriundos de la zona, 6) yuca frita, 7) un arroz, 8) cerdo criollo (ese era el último plato), 9) una especie de ensaladilla rusa, 10)un pescado a la parrilla, 11) eran ejotes o espárragos?, 12) una ensalada verde y 13) un postre que no era nada espectacular pues no puedo recordar que era, aunque es probable que fuese arroz con leche... Yo se! Suena como salido de la película “La Gran Comilona”, pero en verdad las porciones eran adecuadas para degustar los sabores sin rellenar nuestros estómagos. Acompañámos todo esto con una jarra de sangría. Manolo Caracol es una experiencia culinaria placentera y es lo que más recomiendo la próxima vez que vayan por Panamá ya sea por trabajo o por placer.
Luego de semejante comidala teníamos que caminar para hacer la digestión, y recorrimos unas cuantas cuadras del Casco Viejo, para llegar a la Plaza Bolívar, rodeada de edificios coloniales y enfrente de la Iglesia de San Francisco de Asís. La plaza permite tener una experiencia sumamente europea, pues los cafés y restaurantes que operan alrededor tienen mesas para sus clientes en las aceras del parque, disfrutando al aire libre de los placeres del paladar... La primera vez que estuve en el Casco Viejo fue con Mimi hace unos diez años y me llevó a un lugar llamado “Café de Asís”, el cual inmediatamente se convirtió en mi sitio favorito de la ciudad (algo así como el Mai Thai local), pues cada vez que llegaba a Panamá tenía que ser una de mis visitas obligadas.... Y bueno, el tiempo pasa y el Café de Asís ya no existe, y en su lugar hay un bar llamado “Ego”, cuyo dueño Jorge Zarak, aparenta ser todo un personaje, y es por lo que menos la fama que algunas personas le han dado, lo cual no puedo dar fe propia pues no he tenido el gusto de conocerlo. EGO está ubicado en la planta baja de un edificio colonial de tres pisos, y en cuya azotea me han contado que el dueño ha remodelado un pent-house, donde dicen las leyendas urbanas que se hacen espectaculares fiestas Chill-Out, experiencia que ya de por sí se puede disfrutar en el bar.
Por si el nombre “Ego” no fuera suficiente, su dueño abrió el Restaurante “Narciso” a la par de su primera creación, con una decoración casi celestial en donde el blanco y la pureza se explotan al máximo. En el 2006 tuve oportunidad de cenar ahí con Mimi, Rafa y mi buen amigo José Díaz y lo único que recuerdo claramente es el maravilloso salmón que tuve de cena y la blancura del lugar, la cual no puedo decir si sigue igual pues en esta ocasión no entramos al local. Más bien nos sentamos “al fresco” en las afueras de Ego y ordenamos un licor digestivo para procesar la comilona. A nuestro alrededor había mucho tipo de gente, incluyendo una pareja en sus cincuentas que conversaban muy románticamente a la luz de pequeñas velas, hasta que una pequeña llovizna tropical les hizo buscar refugio en alguna de las enormes sombrillas, una de las cuales ya nos cobijaba de los caprichos del clima. La Plaza Bolívar me transmite mucha paz, y es como un oasis, un refugio, probablemente por estar tan lejos del mundanal ruido y del regetón de la Calle Uruguay.
Pero como nuestra vida es medio mundana, y ante el hecho que la plaza quedó vacia de repente, pues llegó el momento de ver y ser visto, y el mejor lugar para hacerlo en Panamá es el Bar del Hotel Decápolis (http://www.radisson.com/panamacitypan ), donde todo aquel que quiere lucirse aparece en algún momento de la noche, y donde los martinis, las luces indirectas en tonos rojizos y azules, y un DJ tocando pura música electrónica permiten que la “gente bonita” desfile a través de la pasarela urbana. En buen salvadoreño podría describir al Bar del Decápolis como un “gran galerón” decorado con muy buen gusto, y cuyo espacio abierto y amplio obsequia nuestra vista con la diversidad de personas que se han arreglado muy a la moda para la ocasión. Con Geraldine y Andrés tuvimos suerte de encontrar sitio y de pura casualidad, pues unas personas estaban pagando la cuenta y nos cedieron su mesa. El Decápolis es un hotel contemporáneo que ha tomado en cuenta hasta el más mínimo detalle para denotar la elegancia del nuevo siglo. Para entrar al bar se suben unas escaleras eléctricas, donde encontramos la recepción del hotel a nuestro lado derecho, practicamente en un rincón insignificante en comparación a la inmensidad del bar que ocupa el 85% del segundo piso, y dónde fácilmente se pueden acomodar unas 300 personas (si no más). Y pues bueno, esa noche nos tomamos unas cuantas copas y regresamos temprano a descansar, ya con planes específicos de buscar el mercado de mariscos al día siguiente con todo el propósito de preparar mi deliciosa pasta mediterránea.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Un dia con Mimi en Ciudad de Panama
He llegado a la conclusión que jueves por la noche es el mejor día para salir a la vida nocturna de cualquier ciudad. Los lugares de moda no están tan llenos, pero tampoco están tan vacíos. El servicio es muy bueno, pues la cantidad de comensales es más adecuada y pues tal vez el único pequeño inconveniente es que en la mayoría de los casos se debe trabajar al día siguiente.... Pero creo que lo he podido manejar sin problemas hasta el momento... Panamá no fue la excepción... Claro que con una noche de copas de amigotes, al día siguiente no es el sueño el problema para trabajar, si no más bien los efectos secundarios que dichas bebidas embriagantes dejan el organismo! No les cuento cómo me costó levantarme esa mañana de un viernes de mayo en el apartamento de Geraldine y Andrés en Ciudad de Panamá! Pero el deber ante todo... Y a trabajar!
Una ventaja de trabajar desde la casa y tener clientes remotos que se visitan de vez en cuando, es la flexibilidad de poder utilizar cualquier espacio como oficina... Y en el apartamento de mis amigos había cable de Internet de alta velocidad, y al yo tener mi laptop y mi celular, pues ya tenía la oficina conmigo... Y así trabajé un par de horas, pero le debía una visita obligada a Mimi, una de mis mejores amigas, compañera de labores en la oficina de Panamá... Además nuestra oficina allá está ubicada en Avenida Balboa, a solamente dos cuadras de donde yo me estaba hospedando! Además quería ver a Mimi!
Mimi es una mujer muy elegante, que tiene un alma muy noble y un espíritu muy sensible! Una mujer guapa, pero espiritual... Siempre a la moda en el vestir, pero con pensamientos muy profundos. No se si su descripción entraría en lo “bohemio-chic” o en lo “sacerdotiza-fashion”... Es mi buena amiga desde hace más de 10 años y hemos pasado historias muy divertidas; Mimi y su esposo Rafa, me han atendido a la perfección en mis visitas a Panamá y me hicieron descubrir en algún momento lugares tan interesantes como “El Pavo Real” (un pub con billares y bandas en vivo, donde se concentra parte de la bohemia panameña) y su preciosa casa de mar en “Chumico”, a dos horas al Norte de Ciudad de Panamá, donde pasé fines de semana inolvidables y sumamente relajantes. La casita de playa se ve diminuta en comparación a las gigantescas mansiones de las propiedades colindantes (su vecino de al lado tiene helipuerto y canchas de golf), pero el cariño que Rafa y Mimi le han brindado al lugar, lo convierte en un rincón mágico en Panamá. El lugar “tiene onda” como diría mi buen amigo Daniel, el argentino, y su ubicación sobre altos acantilados permite ver el oceáno Pacífico en todas direcciones, disfrutando del sonido de las olas y la esencia de las sales marinas. Una pequeña vereda conecta la casa con la playa, la cual ha sido de las más desoladas y hasta cierto punto vírgenes que he visto a lo largo de mi vida.
Lamentablemente en esta visita no me quedaría tiempo de ir con ellos a la playa, pero era una visita de rigor ver a mi buena amiga aunque fuese en la oficina. Así que tomé mi oficina ambulante, caminé las dos calurosas y húmedas cuadras entre el apartamento de los Miranda-Bullo para llegar a la muy transitada Avenida Balboa y entrar al Centro Comercial donde está ubicado Sabre en Panamá, y pues trabajé desde ahí a partir del mediodía.
Con Mimi tenemos una conexión mental muy fuerte. Ambos somos una especie de confidentes en cuestiones de trabajo y asuntos personales, y nos aconsejamos o asesoramos mutuamente en qué dirección tomar a futuro. Cuando trabajábamos juntos hacíamos muy buena dupla, pues al visitar a un cliente, la conexión mental hacía que practicamente nos comunicaramos con el pensamiento y llegáramos a acuerdos no previamente discutidos pero que fluían de forma natural ante los ojos de la persona con la que estábamos negociando. Hemos llegado a la conclusión que hemos sido amigos desde muchas vidas anteriores (incluyendo en la realeza europea, donde nos decapitaron y por eso regresamos a nuevas vidas a trabajar para vivir, pero con aquellos gustos bien elevados, jajaja). Como nota cómica y por ese consejo mútuo que siempre nos damos, recuerdo que conversaba con ella en una Conferencia en Miami, yo le decía a Mimi que confiaba mucho en ella pues tenía la certeza que en una vida pasada ella había sido “Shamú”.... Y ella me entendió y asintió... Lo interesante es que fue como media hora más tarde que nos percatamos que “Shamú” es la famosa ballena del Seaworld (y Mimi es una mujer muy delgada!) y que mi propósito original era decirle que había sido “chamán”! Que cosas! Pero claro, por la conexión mental me entendió perfectamente.
Ese día lluvioso de mayo decidimos ir a almorzar al “Hard Rock Cafe Panama”
Después de almuerzo, y dado que era día viernes por la tarde, antes de regresar a la oficina Mimi me pidió que la acompañara a hacer unas compras en la Tienda de Departamentos “Félix Maduro”, ya que tenían muchos artículos en especial. Así que fuimos y efectivamente había muchas cosas de diseñador a precios muy accesibles. La primera vez que estuve en Félix Maduro fue en 1999 y terminé comprando un traje de Donna Karán que me duró por lo menos unos 5 años, y lo seguiría usando de no ser que rebajé tanto de peso que el traje me quedaba como costal de papas (aparte de que el corte del traje pasó de moda ya hace tiempo). Mimi se compró una muy interesante cartera negra, lo cual me imagino le alegró el resto del fin de semana pues salió del lugar con una sonrisa de oreja a oreja! Trabajamos un par de horitas más antes de oficializar el comienzo del esperado fin de semana! Mimi me pasó luego dejando en el edificio de Geraldine y Andrés, no sin antes hacerme prometer que regresaría pronto para acompañarlos a su casita de playa!
miércoles, 6 de febrero de 2008
domingo, 3 de febrero de 2008
Panama - Navegando bajo el Puente de las Americas
Entre 1998 y el 2001 tuve la oportunidad de contar con Panamá como parte de mi territorio, con lo que iba con regular frecuencia y pude ver cambios tan significativos como la construcción de la Autopista entre el Aeropuerto y la ciudad y el traslado del canal de manos estadounidenses al gobierno local. Mis constantes visitas me permitieron hacer muchos amigos en esas tierras, aunque para el relato en cuestión, mis anfitriones son salvadoreños, Geraldine y Andrés, que aparte de recién casados, están practicamente recién establecidos en Ciudad de Panamá!
Conozco a Geraldine desde hace por lo menos unos diez años, cuando ella hacía un interinato en American Airlines. Con anterioridad la he mencionado en mis escritos como una verdadera “ciudadana del mundo”. Su padre, un prestigioso hotelero suizo, conoció a su madre en un viaje de trabajo por El Salvador y se flecharon mutuamente, y se casaron, pero por la naturaleza del trabajo del padre, se mudaron constantemente de un país a otro para administrar hoteles en diversas partes del mundo. De hecho Geraldine nació en Lugano, en la Suiza de habla italiana; su niñez se llevó a cabo en el Hotel Eurobuilding en Caracas y su adolescencia en el Hotel Tequendama en Bogotá. Posteriormente sus padres se mudaron hacia El Salvador y la trajeron acá para estudiar la Universidad y para que ella hiciera sus pininos en el mundo corporativo, lo cual hizo sumamente bien pues consiguió proyectos muy buenos en MAERSK-Sealand, logrando al final un puesto en Panamá con la ventaja de estar con el estátus de ex-patriados.
A Andrés lo conozco hace menos tiempo, cuando conjuntamente con Geraldine fueramos en el 2001 o 2 (no recuerdo bien) al Bar “La Ventana” en San Salvador y vieramos este personaje que mostraba sus fotos de la Semana Santa que justo acababa de pasar, en las cuales salía con una capa al estilo “superhéroe” y quien bajo la influencia del alcohol de esa vacación se había auto-denominado como “Super Bolo” (para los extranjeros, bolo en El Salvador significa “borracho”)... Pero como los opuestos se atraen, y como la Ley de la Atracción lleva lo que cada quien pide mentalmente, pues Boooom!, todo esto explotó en matrimonio en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en enero del año en curso! Y solo se casaron e inmediatamente se mudaron hacia Panamá!!! Eso es lo que yo llamo un cambio de vida radical, aunque tal vez no lo es tanto para alguien que ha migrado a otro país más o menos cada 7 años.
Como nota aclaratoria, pues no quiero malos entendidos... Andrés es una muy buena persona y un muchacho muy trabajador. Es borracho social, como la mitad o más de los que están leyendo este relato y claro, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra! El término “super bolo” era una broma que estaban haciendo con sus amigos en las vacaciones en la playa como parte de la fiesta y al calor de los tragos. Y el que no haya hecho alguna medio locura con sus tragos adentro alguna vez en su vida miente si enuncia lo contrario.
Sea como sea, en enero del 2007 Geraldine y Andrés su unieron en Santo Matrimonio en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en San Salvador, con una posterior recepción en el Hotel Radisson El Salvador. Geraldine siempre me ha parecido una réplica de Audrey Hepburn, o a veces de Grace Kelly. Es una mujer sumamente guapa, pero sobre todo destila clase y elegancia, y no fue la excepción el día de su boda. Eso si la pobre estaba afonica en ese momento por un gran resfriado que había padecido durante los días anteriores.... Y no recuerdo si fue el día de la boda o antes o después, la cuestión es que les prometí a los novios que los pasaría visitando en su nueva residencia durante el mes de mayo.
Así que aprovechando por esos días un viaje de trabajo a Bogotá, compré mi boleto aéreo con COPA Airlines para poder hacer una parada técnica en Ciudad de Panamá y así comprobar el bienestar corporativo y conyugal de mis buenos amigos.... Eso sí, Geraldine me escribió unos cuantos días antes de mi llegada para advertirme que ella tenía que hacer un viaje de trabajo a Costa Rica y que no estaría disponible para recibirme esa tarde en el Aeropuerto, pero que Andrés llegaría por mí y ella se nos uniría después de la medianoche, hora a la que aterrizaba su avión de regreso a casa. Me dijo que ojalá no hubiese problema por eso, a lo cual le contesté que no había ningún problema, pero que lo único que no lo podía prometer era encontrarnos sobrios a la hora que ella estuviera ya en la casa (con la pobre fama que ya le hice a Andrés y la mía propia, pues tenía que advertirle de los riesgos de dejar a su esposo con un amigote).
Llegué entonces al Aeropuerto de Tocumén en Panamá un jueves por la tarde y Andrés me llevó a su espacioso apartamento en la Avenida Balboa, justo frente al mar y con una espectacular vista de Punta Paitilla y sus grandes edificios, de la Bahía de Panamá, del Caso Viejo y del Cause Way y sus islotes al fondo. Una vista sumamente envidiable sobre todo cuando en mi apartamento lo único que tengo es la vista del volcán de San Salvador y eso porque se ve desde la ventana de la cocina cuando estoy lavando platos!
Con Andrés no perdimos el tiempo y fuimos directamente al Supermercado a comprar cervezas y un licor local llamado “Seco Herrerano”, que es una especie de aguardiente que se toma con practicamente con cualquier cosa (jugo de piña, coca cola, jugo de cranberry, agua mineral, etc...). Obviamente me compré mis Heineken de siempre, pero mi sorpresa fue el absurdo precio del Supermercado: US $0.65 por unidad!!! En El Salvador las venden en el Supermercado a US $1.35 por unidad!! Una verdadera ganga!!! Y eso que habían cervezas nacionales a US $ 0.35 y que Andrés me comentó que había una tienda de licores donde todo era aún más barato! Tiene una gran ventaja estar en el tránsito de carga entre múltiples continentes!!!
Como a las 10:00 de la noche decidimos dar una vuelta por Ciudad de Panamá, sobre todo en la “zona rosa” local ubicada en Calle Uruguay, estrategicamente situada a unas 5 cuadras del apartamento de los recién casados, pero que de todas formas fuímos en automóvil pues entre el calor y la humedad de este país tropical no íbamos a llegar ni a la esquina!... Y nuestra primera parada fue un lugar llamado “S6IS Bar & Lounge” con una decoración sumamente Chill-Out, pero como buen lugar panameño todo mundo se movía al ritmo del reggetón. Por supuesto ya iba preparado mentalmente que en Panamá no iba a escuchar lounge o chill-out en ninguna parte y sobre todo después de ciertas horas... Lo que si me llamó la atención es la cantidad de fotos que nos tomaron en el lugar... Nos han tomado por lo menos tres fotografías, de esas que posteriormente publican en un sitio de Internet y que muestra a los visitantes de los sitios de vida nocturna más “inn” de la ciudad! Y no se si sería nuestro “look” de extranjeros y porque no nos movíamos al ritmo del raca-taca, pero la cuestión es que los paparazzi locales se dieron gusto tomando fotos, las cuales hasta el momento desconozco donde salieron publicadas!
Después del S6IS, Andrés me llevó a una discoteca, supuestamente la de más moda en la ciudad, aunque ya después de unas cuantas cervezas no recuerdo el nombre exacto. No estoy seguro si era la Discoteca BUZZ o si tenía otro nombre, y por más que he buscado en Internet no he visto ningún nombre que me ilumine el cerebro... Lo que si recuerdo es que el club está ubicado en el Centro Comercial “Plaza New York”, el cual conocía de mis incursiones anteriores en la ciudad, ya que ahí mismo están las oficinas administrativas de American Airlines, con quienes tuvimos algunas reuniones de trabajo en la época que Panamá era parte de mi territorio... Además, cómo olvidar un lugar que tiene una Estatua de la Libertad en miniatura en su estacionamiento interior? El propietario del lugar, por lo menos en aquella época, era el famoso cantante de rap “El General”.
Estando en BUZZ o sea como se llame el lugar, recibimos la llamada avisando que ya iba para el apartamento, así que era el toque de queda para Andrés, aunque ella dice que le dió permiso para continuar. Pero en ese momento era más prudente regresar, pues había que trabajar al día siguiente y la idea era que no nos encontrara sobrios, pero tampoco era que nos encontrara ebrios! Y así, nos reunimos con ella y pasamos conversando animadamente por un rato, hasta que el sueño nos venció a todos y había concluido un día más en los trópicos centroamericanos.
jueves, 31 de enero de 2008
Roma - Epilogo
El sábado por la noche si me aseguré que fueramos a Trastevere y cenáramos en un agujero en la pared que publicitaba la calidad de sus alimentos como de primerísima calidad, con la suerte de tener un mantel cuadriculado, vino y luz de velas, para sentirnos como en una escena de “La Dama y el Vagabundo”, y así despedirnos por el momento de la Dolce Vita, después de asegurar nuestros regresos al tirar nuestras respectivas monedas en la Fontana di Trevi.... Y algo que comprobamos durante nuestra estadía, y con los diversos medios de transporte utilizados, es que al final, todos los caminos llevan a Roma!

