domingo, 28 de octubre de 2007

La Piazza di Spagna y la Fontana di Trevi

El autor y su mama en la Piazza di Spagna

Aziyadeh y Mabel con las azaleas de la Scalinata della Trinita dei Monti

La Iglesia de la Trinidad del Monte entre los arbustos

Aziyadeh y Mabel frente a la Fuente de Trevi

Durante nuestra visita al Vaticano, en nuestro primer dia en Roma, el ayuno no era un factor importante para el perdón de nuestros pecados aunque estuvieramos en la Casa Matriz del Mero Mero, pues prácticamente eran las 2:30 de la tarde, y por lo menos mis jugos gástricos estaban completamente alborotados. Así que obligué a las señoras a marcharse de la Basílica bajo la amenaza de dejarlas por su cuenta si no me permitían la satisfacción básica de comer. Y así caminamos a los lados de los Museos Vaticanos, hasta llegar a la “Piazza del Resorgimiento”, donde el primer agujero de la pared con la palabra “pizza” sobre su puerta pudo suplir nuestras necesidades, obviamente sin esperar módicos precios ni buena calidad. Era una comida de subsistencia, pero como barriga llena y corazón contento, pues podíamos seguir a donde quisieran! El guía ya no estaba en huelga!

Tomamos desde ahí la Vía Ottaviano, con dirección hacia el Metro Ottaviano, para así desplazarnos hacia otra parte de la ciudad. Era interesante para mi tener tantos recuerdos frescos de la ciudad, y posiblemente con cosas inocuas, pero únicamente en las 4 cuadras de Vía Ottaviano pudimos ver la tienda de corbatas “Andrew’s Ties” (hechas en Milán a pesar del nombre, http://www.andrewsties.com/ ), la tienda de ropa “Chopin” donde Lycenia se comprara su blusa negra de puntos plateados sumamente discretos (que parecían más el firmamento estrellado que otra cosa) y que le sirviera de atuendo para ese Año Nuevo y la tienda de ropa de hombre donde me comprara un abrigo de invierno color camello, que Lycenia cariñosamente bautizara como “el chucho”, y que Samer bautizara posteriormente como “el peluche”, y que no solo fue comprado en Roma, si no que regreso conmigo a Roma en el 2004, y se quedó en Barcelona para que según yo Samer no sufriera las inclemencias del invierno, pero como adelgazó tanto le quedaba como carpa de circo! Al final al peluche terminó en las manos de un colombiano (muy apropiado para la historia) al que le quedó como anillo al dedo, después que le dijera a Samer que no me lo llevara de regreso a El Salvador. Pequeños detalles, pero para mí, infinidad de recuerdos.

Tomamos la línea A del Metro de Roma con destino hacia Anagnina, para bajarnos cuatro estaciones más tarde en “Spagna”, y así llevarlas a nuestra siguiente atracción romana: “La Piazza di Spagna” (llamada así pues la Embajada de España en Italia estuvo ubicada ahí durante mucho tiempo) y donde se encuentra la “Scalinata della Trinita dei Monti”. Quienes han visto películas como “Roman Holiday” con la Audrey Hepburn, “The Talentous Mr. Ripley” con Matt Damon y “National Lampoon’s European Vacation” con Chevy Chase, podrán reconocer las escalinatas transversales que llevan hacia la Iglesia de la Trinidad del Monte, las cuales escalamos para poder observar la espectacular vista de los techos y cúpulas de Roma desde los pies del Obelisco egipcio (sí, otro) ubicado al llegar al final de los escalones. Por ser primavera, habían puesto muchos jarrones con azaleas de todos colores, dando un toque muy floral a nuestra visita al lugar, y habían cientos de personas sentadas a lo largo y ancho de las escaleras, únicamente viendo pasar la gente y disfrutando a su propio ritmo la dolce vitta romana.

Caminamos luego por diversidad de callejuelas para llevarlas a un punto que ningún visitante de Roma se debe perder, pues es su visita obligada. Claro, ellas no sabían para donde las llevaba y aprovechándo que entrabamos a las espaldas del monumento, por lo menos unos 50 metros antes les pedí que confiaran en mí, cerraran sus ojos, se tomaran de mis brazos y que caminaran conmigo con sus ojos cerrados. Yo las iba a guiar...
Abran sus ojos... Voilá! Con ustedes, “La Fontana di Trevi”, donde Anita Ekberg decidía tomar un baño en la película “La Dolce Vita” de Fellini (http://www.youtube.com/watch?v=_99e25pmd5c) . La Fontana di Trevi fue construída en 1762 por Nicola Salvi, como parte de un concurso para embellecer la ciudad, y dejó para nuestros ojos un imponente conjunto de esculturas de piedra simbolizando múltiples elementos de la mitología marina greco-romana, con un inmenso Neptuno al centro, rodeado de dos tritones y múltiples criaturas de mar. El lugar es uno de los más espectaculares conjuntos que he visto en mi vida.

Digánme supersticioso si quieren, pero no se puede ir a Roma sin tirar una moneda en su interior, haciéndolo de espaldas a la fuente, y todo esto para garantizar el regreso a la ciudad. Y pues yo seguiré creyéndolo, ya que en el 2002 la tiré y regresé en el 2004, para volverla a tirar y regresar en el 2005 cuando vaníamos de Estambul y teníamos que tomar un tren en Roma con destino hacia Nápoles, y en vez de pasar 6 horas sentados en la estación “Termini”, pues ocupamos nuestro tiempo en caminar hasta la Fuente, tirar nuestra moneda, cenar una pasta medio regularona en una trampa para turistas y regresar a tiempo para tomar nuestro tren hacia el Sur de Italia. Esa última tirada me trajo de nuevo en el 2007, así que siguiendo la premisa, será que regresaré en el 2009?
La verdad es que es parte del ritual. Lo que no sabía es que supuestamente se tiran tres monedas en la Fuente, una para garantizar el regreso a Roma, la segunda para conseguir novia(o) romana(o) y la tercera para casarte en Roma (haber sabido antes, jajaja!)

miércoles, 24 de octubre de 2007

La Basilica de San Pedro en Roma - version Chill Out

El autor y su mama posando frente a la Basilica de San Pedro en Roma!

La Piedad de Miguel Angel

El Baldaquino de bronce de Bernini

Entrada del Santisimo en la Basilica de San Pedro


Ah! Que buena es la vida Chill-Out!
Este día me convencí que ya es parte integral de mi personalidad, pues me visitó una diseñadora de interiores para ver qué muebles podíamos poner en la sala de mi apartamento, pues ya los que tengo necesitan una actualización después de 15 años de uso y así para poder estrenar en forma el “Walter Lounge”. En mi primera reunión con ella le había pedido un concepto minimalista, pero con toques orientales. Y hoy que llegó y vió el apartamento me dijo: “lo que usted necesita es una decoración Chill-Out”. Obviamente la mujer se convirtió en mi nueva mejor amiga en ese momento, pues logró encontrar la personalidad que para nadie ha estado oculta, pero que los diseñadores anteriores no se tomaron el tiempo de buscar y conocer a su cliente.

Y justo el viernes anterior, mi amigo Luis me estaba preguntando si existía el concepto de decoración Chill Out, y Luisito, pues parece que sí. La platica inocua comenzó cuando quemándole la pata a Mai Thai, nos fuímos con Luis y Nelson a experimentar un lugar en la Zona Rosa de San Salvador, cuyo nombre “Chill OUT” nos atrajo, pero que resultó una burla, pues la decoración era muy adecuada, pero la música era puro regettón (tema de debate pues a Nelson le sonaba a Hip-Hop). En todo caso, le pedí amablemente a la mesera que si podía poner música Chill-Out verdadera y de todas formas me quedé esperando el Buddha Bar, pues en la computadora del lugar el Chill-Out resultó ser Foo Fighters, Oasis, Bon Jovi y cualquier sinfonía de rock alternativo de los noventas! El Chill estaba completamente “OUT” del lugar.

Y sí, la introducción no tiene nada que ver con el tópico de Roma en esta ocasión, aunque se puede unir si justificamos que la Ciudad Eterna es una de las capitales mundiales del diseño, tanto de modas como de interiores, y mi ropa sucia utilizada toda la noche anterior en el avión no me daba un aspecto muy Chill Out que se diga. Y tal vez para unirlo del todo, yo le comentaba a Luis que me era muy difícil escribir esta historia de Roma, pues estaba muy lleno de recuerdos de los otros viajes, a lo que Luis me respondió “qué mejor pues así haces flash-back y contas múltiples historias en una”. No se como saldrá Luis, pero tenés razón, los viajes anteriores sentaron las bases para este viaje, así que serán mencionados como complemento del actual! Será una historia Laaaaargga!. Pero basta de historias superficiales! Vamos adelante con Roma!

Como conté en mis experiencias con San Francisco, mi sentido de orientación es fabuloso y es por eso que mucha gente se confía en estar conmigo en un viaje, en una ciudad nueva o mejor aún, ya conocida por mis huesos… Pero el sentido de la orientación no existe si estás en el medio de la nada, sin un mapa, sin un punto de referencia o monumento específico que señale el camino hacia el punto de destino… Y mi mamá y Mabel estaban sumamente confiadas en que yo sabía exactamente lo que estaba haciendo en la estación de tren de Muratella, cuando la realidad es que no tenía la más mínima idea de para dónde íbamos, y creo que entre la premisa de “preguntando se llega a Roma” y la de “todos los caminos llevan a Roma” pues sencillamente buscamos que fuera la dirección correcta del tren (hacia el Centro) y que nos bajáramos en la estación “Trastevere”, para hacer conexión hacia la estación “San Pietro” y así que las señoras pudiesen rendir reverencia a su Santa Iglesia Católica y Apostólica, en su Casa Matriz, como primera parada de la Ciudad Eterna.

El primer inconveniente de la desértica estación de tren “Muratella” es que no había nada! Es decir, solo el andén del tren… Pero eso significaba que no había forma de comprar los boletos del tren. Asumí que los podíamos comprar a bordo como en otros trenes, pero no existía tal facilidad…. Anduvimos en tren bajo el riesgo que nos pusieran 150 Euros de multa por cabeza por estar de polizones y todo por no poder pagar una tarifa de 2 Euros por carrera! Este era uno de esos trenes de dos pisos, los cuales recorrí de arriba a abajo buscando una maquinita o un dispensador de boletos de tren, pero en su lugar solo encontraba enormes carteles en italiano que en tono acusador advertía de la jugosa multa por no llevar el boleto de tren…. Y una vez montado en el tren, qué podíamos hacer? Sencillamente me fui a sentar con mucha resignación, a esperar que el inspector del tren no apareciera en esos momentos, pues a pesar de ser un recorrido de solo cuatro estaciones, uno nunca sabe, y esto sin que las señoras se dieran cuenta, pues ellas estaban ensimismadas con el paisaje y la novedad del lugar.

Llegamos a la estación “Trastevere” donde para complicar más las cosas, había un total de 8 andenes, y no teníamos la mínima idea de cual era la dirección que tomar para ir a la Basílica de San Pedro… Pero como preguntando se llega a Roma, y tras comprar los boletos de tren (ya que era una estación más grande, con todo y un supermercado), pues nos embarcamos en dirección hacia “Casano”, observando que en el mapa “San Pietro” era la próxima parada. Así subimos muy campantes nuestro tren de conexión, donde unas ancianas de pelo muy blanco se sentaron a a nuestro lado… La confusión reinó cuando llegamos a la próxima estación y no era “San Pietro”!!! Y posiblemente las ancianas están acostumbradas a los turistas despistados y nos escucharon decir algo, pues una de las señoras nos informó que “San Pietro” era la próxima estación. La calma nos regresó nuevamente al cuerpo!

En los primeros dos viajes hacia Roma que yo hiciera (la primera vez con Lycenia unos días después de la Navidad del 2002 y la segunda vez con Samer, unos días después de la Navidad del 2004, y que en ambos casos nos regresamos a Dublín y a Barcelona respectivamente, ANTES del Año Nuevo), habíamos conseguido hoteles muy cerca del Vaticano. Cuestión de cuadras. En el 2002 había sido el Hotel Atlante Star (http://www.atlantehotels.com/English/home_Eng.htm), el cual ahora está impagable (y cuyo bar con la vista espectacular del Vaticano descubrimos hasta una hora antes de tomar nuestro taxi hacia el Aeropuerto en aquella ocasión) y en el 2004, el Hotel Franklin Feel the Sound (http://franklin.hotelinroma.com/) , un hotel muy interesante cuya principal atracción es que tenía un reproductor de discos compactos en cada habitación y una enorme colección de discos que prestaban a sus huéspedes como parte del entretenimiento del hotel. Así que después de estar dos veces hospedado a un paso de ratón de la Basílica de San Pedro, pues ahora estaba sumamente familiarizado con la zona y fue una caminata muy fácil de unos diez minutos desde la estación de tren hacia la imponente Basílica.

Entramos por el lateral izquierdo de la Plaza de San Pedro, y aparentemente el Papa había dado la misa dominical durante horas de la mañana, pues había cientos de sillas metálicas dispuestas en la plaza, con dirección hacia su cúpula, donde al final había un altar improvisado. La imponente Plaza está bordeada por una columnata elíptica que fuese diseñada por Gian Lorenzo Bernini durante el papado de Alejandro VII (alrededor del 1655) y donde de acuerdo a mi amiga Ivonne, si uno se para en un punto específico de la columnata, no se va a ver la curvatura del lugar si no que causará un efecto de línea recta, el cual por más que he tratado de ver, no he logrado todavía dilucidar. Suerte a ustedes en su intento! La mitad de las esculturas, fuentes, plazas y altares de la ciudad, fueron hechos en su momento por Bernini. Es arte netamente barroco, muy cargado y con inspiraciones muy a lo mitología griega.
Al centro de la Plaza se encuentra un obelisco egipcio auténtico (aunque sin jeroglíficos), que en esta ocasión se mostraba obviamente sin ornamentos navideños, que así es como había conocido el lugar en mis dos anteriores ocasiones, con un gigantesco árbol de Navidad y un aún más gigantesco nacimiento a un lado.

Mi mamá tiene una costumbre de pedir tres deseos cada vez que entra a una iglesia donde nunca antes ha puesto pie en su vida… Y San Pedro no sería la excepción (lo que si quisiera saber es cuantos deseos pidió durante su estadía en Roma, pues visitamos por lo menos unas 8 iglesias, sin contar las que ellas habrán hecho por su cuenta durante mis momentos de trabajo!, y más aún saber si se le han cumplido!), así que ni cortos ni perezosos nos encaminamos hacia la entrada del monumento para recordar que ni la Santa Sede se libra de la paranoia mundial, pues se tienen que pasar carteras y maletines a través de máquinas de Rayos X, y cada persona pasar bajo el detector de metales. Todo como un Aeropuerto, pero sin quitarse los zapatos, aunque la gente por costumbre tiraba sus bebidas (agua, gaseosas, etc.) en unos grandes basureros antes de pasar por seguridad (cosa que noté sumamente absurda, pues el guardia suizo al ver a mi mamá con la Coca Cola permanente con la que le gusta pasear, sencillamente la invitó a pasar sin necesidad de tirarla).

Los detectores de metales y Rayos X están ubicados del lado derecho de la columnata, y de ahí aún caminamos por lo menos unos 150 metros para llegar a la propia entrada de la Basílica de San Pedro, donde una vez adentro el esplendor es tal que por lo menos mi persona se pone a pensar la cantidad de dinero que la Iglesia Católica recolectó durante siglos para poder dar muestras de su poder que tenía que representar obviamente el Poder Celestial. Las tallas de madera, los pisos, paredes y columnas de mármol, las esculturas gigantescas, los vitrales multicolores del Altar Mayor donde su centro visual es la Paloma del Espíritu Santo, la Cúpula con tonos dorados y ocres, los mausoleos con réplicas de Papas acostados esculpidos en piedra pero que parecen embalsamados al estilo de Lenin, y solo el Baldaquino de Bronce de Bernini, con cuatro enormes columnas retorcidas, elevándose imponente frente al Altar Mayor de San Pedro, me dieron una pequeña idea de la cantidad de dinero que manejó la Iglesia entre bulas y diezmos obligatorios. Y eso es lo que se ve a simple vista. Ni idea lo que hay detrás de muchas de esas paredes.

Gracias a Dios que las señoras no inventaron subir a la Cúpula de San Pedro, donde a pesar de que la vista es espectacular, pues ya lo había hecho en aquellas dos ocasiones anteriores (una “con ascensore” y la otra “sin ascensore”, cuya diferencia es que en vez de subir 40,000 gradas, se suben 39,800 gradas) y no estaba con ánimos de subir escalones con partes sumamente inclinadas por la forma curva del lugar. En su lugar disfrutamos en tierra viendo la escultura de “La Pietá” de Miguel Angel, donde la Vírgen María sostiene a Cristo en sus brazos tras su muerte en la Cruz, si se puede disfrutar con una horda de japoneses tomando fotografías a algo muy precioso, aunque eso me recuerda la historia de una buena amiga que recientemente conocí y cual Princesa de Gales se casó en la Basílica de San Pedro, y a donde solo su familia más cercana participara, conjuntamente con la horda de turistas japoneses tomando fotos de su ceremonia.

Y entre nichos, estatuas, santos y vírgenes, de repente aparecieron tipos muy trajeados al estilo FBI, con radios de esos que se utilizan pegados al oído, y apartando a los visitantes hacia un lado pues venía una procesión con El Santísimo, algo que alegró sumamente a mi mamá, y que solo me recordó de la Misa de Navidad que participamos con Samer el 25 de diciembre del 2004, ya que en esa ocasión vimos una procesión similar, aunque la de ahora era más discreta. En aquel momento del 2004 desfilaron cardenales y obispos, encabezados por una vara dorada muy alta con la efigie de Cristo en la Cruz en su punta, y cuyos participantes tras ubicarse en sus lugares comenzaron a cantar, mientras nosotros esperábamos que comenzara la misa, hasta que nos dimos cuenta que era una misa cantada!

lunes, 22 de octubre de 2007

Hotel Crowne Plaza Fudan Shanghai

foto 1: Vista de la Universidad de Fudan desde la habitacion del hotel - Notese la "neblina" que no sabiamos si era contaminacion o bruma!

domingo, 21 de octubre de 2007

Llegada a la Ciudad Eterna


Y de la nada, sin tanta planificación y sin agendas ni horarios pre-establecidos, todos nos embarcamos en nuestras diversas líneas aéreas con destino hacia la Ciudad Eterna; ellas primerizas en la ciudad y yo en mi cuarta visita inesperada, con lo cual concluí que definitivamente funciona tirar la moneda por la espalda en la Fuente de Trevi y garantizar el regreso a tan caótica pero impresionante ciudad!
Ellas llegaban con American Airlines vía Nueva York y yo llegaba con Lufthansa vía Frankfurt, con una diferencia de horarios que las ponía a ellas dos horas antes que yo en el Aeropuerto Fiumiccino de Roma. Tras un viaje trasatlántico, lo que menos quería era que me esperaran en el aeropuerto en estado medio zombi, así que lo más razonable fue llamar al hotel y decir que aunque la reserva estaba a mi nombre, que dejaran chequear a mi mamá y a Mabel que llegaban antes que yo. Y así fue. El hotel en ese sentido fue muy cooperador y se notaba su intento medio forzado de ser amables, algo que no existe muy a menudo dentro de la sangre del pueblo romano.

Y hablar del hotel me lleva a situar el escenario de este “reality show”, donde ya presentamos a los personajes, pero que el contexto geográfico del hotel es sumamente importante para comprender la naturaleza de las vivencias.
Obviamente era un viaje de trabajo, e íbamos con un cliente de Latinoamérica a visitar a un cliente en Italia, y la conveniencia de placer no era el factor determinante al momento de seleccionar el hotel. Y es así como fuimos a dar al Hotel Holiday Inn Parco de Medici (http://www.holidayinn-eur.it/inglese/home.html) prácticamente en el medio de la nada, casi en la campiña italiana y muy convenientemente localizado a una cuadra de las oficinas de la aerolínea que nos abrió sus puertas para mostrar nuestros productos a otro cliente. El hotel estaba a 15 minutos del Aeropuerto y a media hora del centro de la ciudad, en el corazón de una especie de parque industrial de oficinas y corporaciones, donde solo el hotel y un pequeño restaurante a la vuelta eran los únicos negocios de carácter público que atendían el área. Y el hotel estaba lleno de viajeros de negocios que habían llegado a las oficinas circundantes, o alguno que otro turista perdido que no había leído bien la guía y por conseguir una tarifa barata había terminado en un hotel alejado de cualquier posible diversión.

Claro que la administración del hotel sabía perfectamente ese pequeño defecto de estar aislado de la “dolce vita” y tenían un servicio de transporte muy puntual desde y hacia el centro de Roma, con 4 salidas diarias: a las 9:00AM, 11:30AM, 4:00PM y 7:00PM (eso era el horario de salida desde el hotel, y el regreso programado media hora más tarde de cada una de esas horas en el punto de encuentro programado). Efectivamente eso era muy poco conveniente si se quería disfrutar de la verdadera vida nocturna de la ciudad. Detallitos técnicos, como diría mi buena amiga Irma. Lo feo era que el transporte tenía una capacidad máxima para 35 personas y por leyes italianas nadie podía ir de pie. No vimos que dejaran a nadie durante nuestra estadía, pero en http://www.tripadvisor.com/ , (uno de los sitios de Internet que utilizo de referencia para programar mis viajes, ya que turistas y hombres de negocios dan sus impresiones acerca de sus estadías en hoteles específicos y de vivencias en restaurantes y similares) hacían historias de terror acerca de gente peleándose cerca de la Piazza del Campidoglio en Roma para asegurarse un espacio en el bus del hotel. Recordemos que para mi era un viaje de trabajo y la conveniencia de placer se suponía no debería interferir en los negocios del momento.

Esto es importante mencionarlo ya que requería programación adicional para ir a la ciudad, hecho que aprendimos justamente a nuestra llegada, cuando bajamos al lobby justo unos minutos después de que nos juntáramos con mi mamá y Mabel en la habitación (y que sin equipaje ni ropa con que cambiarme decidiéramos que lo mejor era que me fuera con ellas a la ciudad sin bañarme, ya que de todas formas no tenía alternativa limpia que ponerme) y nos dijeran que el transporte de las 11:30AM justo acababa de retirarse... Y ante la visión de quedarnos esperando hasta las 4:00PM por el siguiente bus, o pagar 40 Euros por un taxi a la ciudad, pues preguntamos cómo podíamos llegar alternativamente al centro de la ciudad… La respuesta era muy práctica… Caminábamos una cuadra y media y ahí estaba la estación de tren “Muratella” cuya principal desventaja era la ausencia de gente en sus andenes, y la poca gente que estaba ahí eran gitanos que habitan en los alrededores…. Y claro, además mi mamá y Mabel salieron vestidas como típicas turistas… Un back-pack para llevar suéteres, paraguas, la guía de Roma y aparte de todo el pastillero y la farmacia con la que mi mamá se transporta, no por razones médicas si no ya por costumbre de estarse auto-medicando (tema que no comentaré a más, ya que se imaginarán que estoy en completo desacuerdo, pero que no me pondré a pelear con una señora de su edad, aparte de la crítica diaria que ya de por sí le hacía). Y como buenas turistas también llevaban sendos canguros puestos a manera de cinturón y que desde el primer día les dijera “quítense esas cosas pues eso es para atraer ladrones”, basándome en historias que mi ex jefe Mauricio contara de niños acercándose a turistas con canguros y llevándose todo lo que pudieran encontrar. Pero claro, los padres no escuchan los consejos de los hijos. Que no para eso tienen más edad, para que nadie los esté molestando? Y además no puedo criticar, pues al principio de mis experiencias de viajes, yo salía igual o peor, pues hasta me colgaba la cámara en el pecho… En este último viaje no llevaba nada, únicamente la mini cámara que compré hace dos años (cuya desventaja es que no toma buenas instantáneas nocturnas) y un suéter por aquello de ser primavera y que la temperatura podía bajar (a pesar de estar en unos agradables 23C). Y así, ahí estábamos en Muratella, a punto de comenzar mi ensayo de guía de turistas basado en la experiencia de mis viajes anteriores a Roma…

martes, 16 de octubre de 2007

Todos los caminos llevan a Roma


No me podía concentrar para escribir bien… Con un grupo de amigos y amigas auto-denominado la “Cofradía del Eterno Gozo” nos reunimos constantemente para conversar y pasar ratos muy amenos, y nos reunimos anoche para cocinar una pasta al estilo mediterráneo. Y cuando comencé estas líneas, eso era precisamente lo que no me dejaba concentrarme, pues mi estómago me pedía comida, pero estaba esperando que llegase mi jefe a Bogotá para reunirnos a cenar. Por suerte el hotel donde me hospedo allá tiene un excelente restaurante de pastas y a pesar de prometerme a mí mismo que no comería carbohidratos en este viaje, es demasiada la tentación de pensar en pasta a corto plazo y además tratar de escribir acerca un viaje a Italia, donde obviamente la pasta es algo fundamental en el diario vivir. Y definitivamente si mi relato anterior lo terminé hablando de la pasta, sin querer he trazado un hilo conductor entre una historia y otra… Pero pensándolo bien, Colombia e Italia están íntimamente relacionadas en este relato, ya que nuestro cliente en Bogotá nos pidió que quisiera visitar otro cliente que ya estuviera utilizando todos nuestros sistemas y que fuera como un modelo en nuestra operación. Y fue así como seleccionamos una línea aérea regional italiana, con base de operaciones en Roma, que tiene un excelente crecimiento internacional y cuenta con una gran base de nuestros productos para lograr sus objetivos a corto plazo.

Además la comitiva de nuestro cliente en Bogotá era muy grande, por lo que iba a requerir que tanto mi compañero de trabajo, Ian, y yo, los acompañásemos a Roma para garantizar el éxito de la visita. Nuestros clientes fijaron las fechas para finales de abril, con tanta suerte (no se decir si mala o buena) que uno de los días era feriado en Italia y sin querer íbamos todos a tener un día libre a la fuerza en medio de la ajetreada agenda que llevábamos. Excelente oportunidad para estrechar más los lazos con nuestros clientes! Y aparte de todo esto, yo tenía que llegar por lo menos dos días antes para reunirme con el cliente italiano y conversar cuales eran las expectativas de la visita, así como verificar el buen cumplimiento de muchos detalles de logística, desde la agenda, pasando al transporte y nuestra cena de celebración en el Centro de la Ciudad Eterna.

Y aquí es donde entra en escena mi señora madre… En el 2004 me agarró un día de buen humor y me comentó que uno de sus sueños desde niña era conocer París. Y para alguien que su pasión es viajar, es comprensible que me ablandara tanto, pero que también buscara la forma más económica de mandarla de viaje, sobre todo a la Vieja Europa. Yo no la acompañaría pues ya tenía planes de volar a Egipto ese año y tampoco me hubiera gustado que viajara sola. Así que le dije “si encuentra una amiga que pague el hotel allá, entonces yo les doy el pase de aerolínea para que viajen las dos juntas y claro, le doy para la comida, el transporte, los museos, etc…. Y eso no se lo dije a ninguna sorda! En palabras de mi mamá, agarró su agenda telefónica y empezó a llamarles a todas sus amigas como que era tele-marketing, promoviendo su posible viaje a París cuando las tarifas de pase eran sumamente baratas (desde el 2006 le subieron a mas del 75% de lo que originalmente costaba)… Y entonces entró en escena Mabel. (recuérdenme publicar en el Blog el itinerario detallado que les preparé día a día, pues eso le puede servir a más de alguien en el futuro como guía y referencia!)

Mabel es originaria de San Vicente, una ciudad en el centro geográfico de El Salvador y ella estaba dispuesta a pagar por el hotel. Y junto con mi madre llegaron un domingo por la tarde a mi apartamento viejo para conversar de los planes, buscar costos de hotel y además ver la posibilidad de hacer Roma en el mismo viaje. Y fue ese domingo, hace 3 años, que buscamos hoteles en Roma, y todos los precios por noche, hasta de lo más básico, no bajaba de 125 Euros la noche (contra los 65 Euros la noche en París), por lo que quedo completamente descartado. Pero a Mabel y a mi mamá les quedó la espinita enterrada y todos los años trataban de buscar una forma económica de viajar hacia Roma y todo el tiempo el precio era prohibitivo, si consideramos el ingreso para dos señoras jubiladas con salarios percibidos en colones toda su vida y con pensiones dolarizadas a la fuerza, viviendo muchas veces de la voluntad de los hijos.

Así que mi viaje de trabajo hacia Roma calzaba a la perfección con esos planes perpetuamente frustrados. A mi me iban a pagar 5 noches de hotel, así que solo ponía el costo de dos noches más y estábamos hechos, teníamos una semana completa en Roma. Y en lo que yo estaba trabajando, ellas podían perfectamente estar paseando. Además no quería que mi mamá anduviera sola, pues ya se cansa y que Mabel viniera con nosotros me ayudaba un poco el peso de estar pendiente de ella todo el tiempo.

Hubo dos cosas muy interesantes previas a este viaje y dignas de mencionarse, ya que ambas tienen que ver con la idea de viajar en forma premonitoria.
En diciembre del 2006, estaba buscando lugares para pasar el 31 de diciembre y los que consideré más probables en su momento fueron: Buenos Aires y Montevideo, Roma (conjuntamente con mi mamá y probablemente con mi hermano y su familia) y San Francisco… Ninguno de los viajes se dio para Año Nuevo, y de hecho fue hasta finales de enero que a través de la oficina comencé a programar los viajes de trabajo a los mismos tres lugares que hubiese mencionado como una posibilidad de festejo del nuevo año.


Y para hacerlo más dramático, mi mamá cuando recibió el calendario del 2007 en enero, ella comenzó a escribir cosas por hacer durante cada mes, y al detenerse en abril, anotó en abril el cumpleaños de mi sobrina Alexandra, pero también anotó el día 20 de abril como “viaje hacia Roma”. Y qué día se embarcaron mi mamá y Mabel hacia Roma? El día 19 de abril volaron hacia Nueva York, y el 21 volaron hacia Roma. Nada planeado con anterioridad, ya que yo les avisé dos semanas antes que empacaran sus maletas pues nos íbamos hacia Roma… Por algo en mi familia leen el tarot, la mano española y la mano!!!! Un sentido premonitorio increíble!

Además, así quiero viajar cuando sea grande! Gracias a Dios que mi mamá es la pensionada, pues no le bastó con ir a Roma… Mabel y ella pasaron dos noches en Nueva York; la semana conmigo en Roma; una semana en Chicago (invento de última hora de pasar conociendo, aprovechando que el avión de regreso de Europa iba a conectar ahí y que una amiga les iba a dar donde quedarse); dos semanas en San Antonio, Texas (para pasar el Día de las Madres con mi hermana e ir a la graduación del colegio de mi sobrina Alexandra) y para rematar, una semana en Miami!.... Mes y medio viajando! Que bárbaras! Y lo sorprendente es como hace para que le abunde el poquito dinero que lleva, ya que con su salario de jubilada es obvio que necesita el patrocinio de sus hijos, y como en algunos casos los padres se convierten en hijos de dominio de sus propios hijos, pues es evidente que se les asignará una cantidad limitada para el viaje, pues tampoco queremos malcriarlos ni mal acostumbrarlos. ;-)

sábado, 13 de octubre de 2007

Cartagena de Indias - EPILOGO

En el Coro Bar, Hotel Sofitel Santa Clara
Sandra en el Restaurante San Pedro, con su look a lo Bo Derek
Parada tecnica en el Castillo de San Felipe

Y tras el paréntesis de playa y una pequeña escalada al Castillo de San Felipe, que aparte de su espectacular tamaño lo único digno de mencionarse es la vista y un guía ambulante que vendía sus servicios disfrazando a los turistas de piratas para tomarse fotos y que después de aceptar la foto no hay forma posible de desprenderse de él.

Y cayó nuevamente el atardecer y este animal nocturno sintió su energía renovada para continuar una noche más de exploración de la jungla urbana… Y continuamos nuestro tour en el Hotel Santa Clara (http://www.hotelsantaclara.com/inicio.htm) de la cadena Sofitel y que ha sido acondicionado dentro del Convento Santa Clara, destacando su carácter colonial pero con toda la sofisticación francesa. El lugar es digno no solo de conocer si no hasta de ir a comer, pero en nuestro caso, sin saberlo fuimos a dar a uno de los mejores lugares que he visitado en esa vacación: Bar El Coro, ubicado dentro del hotel, y que a las 6 de la tarde tenía un ambiente etéreo, con sus sillones blancos minimalistas de corte bajo y pequeños otomanos de colores a su alrededor. Al fondo había un cortinaje alto de colores cremas y naranjas que sin existir ninguna corriente de aire, se movían en un eterno baile dando la sensación de tranquilidad, pues era un movimiento muy suave, muy sutil. Qué mejor que iniciar la noche con un Cosmopolitan en mano y música Chill-Out (el género tranquilo o ambiental de la música electrónica, que descubriera “allá en París” en el Budha Bar, luego en Santorini y en Barcelona. Ese para mi era el verdadero paraíso. Música del mundo, nada de gente a esa hora, el lugar únicamente para nosotros, en una estructura colonial, donde a lo mejor las monjas cantaban el Coro durante la ceremonia dominical. Como dije antes, todo es cuestión de gustos.

La hora de la cena llegó y tratamos de conseguir mesa en el Restaurante San Pedro, en la Plaza de San Pedro Claver, donde nuestro amigo Julio Marenco había recomendado cenar un salmón a la mandarina, el cual nos quedamos con las ganas de probar ya que muy ilusamente no habíamos hecho reservación, más sin embargo nos ofrecieron acomodarnos en el sushi bar con el que cuenta el mismo restaurante en un lateral, pero cuyo menú es muy diferente y donde no se puede ordenar el afamado salmón. Era como una continuación a nuestra experiencia Chill-Out ya que era la música que llenaba el ambiente, y la decoración sumamente fastuosa, entre turca, marroquí o arabesca, y donde concluimos con Sandra que el efecto llamado globalización ha marcado tanto nuestra sociedad moderna que estábamos en un restaurante llamado San Pedro, en el sushi bar, cuyo menú consistía en delicias japonesas o paninis italianos, sentados en sillas arabescas, con una decoración roja con inscripciones japonesas, unos pescados rústicos colgados de la pared (que sinceramente no tenían nada que hacer ahí) y viendo una ciudad colonia a través de las ventanas, escuchando música hindú o tango electrónico…. Su servidor cenó unos sushi rolls y Sandra un panini italiano, y había caído nuevamente la noche… Y como queríamos evitar sorpresas ante los lugares que ya habían enriquecido nuestros sentidos desde las 6 de la tarde, decidimos regresar al Coro Bar, donde nos habían dicho que un bar bogotano llamado Sirocco, tenía la administración especial del lugar solamente por Semana Santa o por algunos meses en el verano, así que tenían DJ’s traídos de Bogotá para amenizar la fiesta. Y creo que se cumplió nuestro cometido, pues a cierta hora cerraron las puertas del Coro Bar y el lugar se convirtió en una discoteca donde la gente bailaba donde podía al ritmo de música electrónica muy bien mezclada y al calor de las cervezas Peroni, lo único disponible parecido a la Heineken y que consideré como una premonición para mi siguiente viaje que se realizaría 15 días más tarde.

El domingo es del Señor y es para descansar, o por lo menos el Todopoderoso con su fuerza natural nos mandó una tormenta tropical y torrencial que nos obligó a quedarnos en la habitación viendo casi completa la película Titanic (acuérdense que dura 4 horas) y que la mínima expresión del ser (como dice Douglas) se hubiese quedado satisfecha si la pobre tripa no hubiera llorado desconsolada pidiendo algo de comer, lo que nos obligó ir nuevamente al Centro Histórico, donde la misma lluvia nos obligó a entrar el primer restaurante que vimos llamado “L’Enoteca”. Teniendo el nombre de uno de mis lugares favoritos en San Salvador y pensando en una pasta de mariscos al estilo de “La Dolce Vita” en el Puerto de La Libertad en El Salvador, y además viendo aquel jardín iluminado por cientos de luces colgantes, la experiencia podría haber sido más grata. Pero la verdad me quedo con La Enoteca y la pasta de mariscos del Puerto que no le tienen nada que envidiar a ninguna parte del mundo, tal vez exceptuando a la Isla de Capri en Italia.
Como dije antes, la comida en Cartagena me decepcionó, sobre todo los mariscos, y a lo mejor no encontramos el lugar adecuado para los apetitos mal acostumbrados a lo que muchas veces tenemos en nuestras narices y que vemos con nuevos ojos al comparar con experiencias en el extranjero que pensamos serán más gratas.

Y así concluyó nuestra vacación en Cartagena. Tal vez sonará soso el final, pero la ciudad nos demostró su encanto nocturno y su aburrimiento diurno, con lo cual mi veredicto apunta a que es el lugar más adecuado para Congresos y Seminarios, donde uno pasa encerrado todo el día en aire acondicionado y se explora junto con los lobos lo que la noche puede deparar. Todo es cuestión de gustos. Y para un animal nocturno cuyo intelecto se agudiza durante la ausencia de luz solar, Cartagena de Indias pasará a la historia como la mejor experiencia Chill-Out y Electrónica que hasta el momento he encontrado dentro de todo el Continente Americano.


EPILOGO:
Tengo la teoría que en cualquier ciudad que uno explore se debe ubicar lo que he llamado “el Mai Thai local”. Mai Thai en San Salvador, como mencioné antes, es uno de mis lugares favoritos en San Salvador y es fácil encontrarme… Si me quieren buscar, vayan a Mai Thai en Multiplaza y ahí nos ponemos al día de lo que acontece en nuestras vidas.
Bueno la teoría del Mai Thai local es encontrar un lugar con música Chill Out, decoración minimalista, luces indirectas de colores y sobre todo muy buen ambiente… En mis múltiples viajes a Bogotá nunca había encontrado mi Mai Thai local, hasta que gracias a Cartagena de Indias pude encontrar Sirocco Bar (http://www.sciroccobar.com/home/home.aspx) ubicado en el corazón de la Zona Rosa bogotana, donde tuve la oportunidad de ir mi última noche de ese viaje a Colombia, al final de mi jornada de trabajo, ya con Sandra de regreso en El Salvador y con sus trencitas deshechas… Eso es vida, una pequeña recompensa tras una semana de reuniones corporativas para poder sacar la personalidad animal nocturna pensante dentro de un disfraz de bohemio chic.
Busquen su Mai Thai local.
Ciao ! Proximamente… TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA !

martes, 9 de octubre de 2007

Los edificios mas altos del Mundo!!!

Por el momento llevo 3: Empire State, Jin Mao Tower y Sears Tower!!!
Haga click para agrandar el diagrama! Es espectacular!

domingo, 7 de octubre de 2007

Trenzas en la playa - Cartagena

Sandra en el proceso del trenzado en Cartagena
Masajes en la playa!

El Sábado de Gloria no fue exactamente espectacular. Fue un día de playa, con muchos veraneantes, sol, calor, arena, vendedores ambulantes y un pequeño campamento armado en la playa, donde no nos habíamos terminado de sentar, cuando aparecieron “las mulatas”.
Para continuar mi historia, voy a extraer un pequeño párrafo de un correo electrónico que recibí de Enrique, un amigo colombiano que radica en El Salvador: “Espero que a tu amiga no la haya dado por hacerse las trenzas en la playa con esas mulatas que acosan de una manera sofocante y perversa.”

Bueno Enrique, demasiado tarde para la advertencia. Sandra si cayó en las manos de las mulatas… Llegaron con el cuento de “han de estar cansados, les damos la prueba de un masaje relajante en las piernas”, y yo no me dejé pero me acosaban a cada rato diciéndome que accediera, a lo que mi respuesta era “no me gusta que me toquen” y como Sandra les dijo que si, pues se terminó haciendo las mil y un trencitas, donde el negocio no está en las trenzas si no en las bolitas de colores que utilizan para sostenerlas, donde te ponen la mayor cantidad posible para sacar su negocio… Sandra al final me dijo pues que estaba contribuyendo a la economía local y para ser sincero quedó sumamente relajado por el masaje y no tuvo que preocuparse en retocarse el pelo ni en la humedad del ambiente ni en nada que pudiese distraerla de solamente pasarla bien.

martes, 2 de octubre de 2007

La Rumba Cartagenera 2: Cafe del Mar y anotaciones de la musica electronica

Lo malo de ser animal de la noche es que no se puede estar uno quieto por mucho tiempo en un mismo lugar, y aprovechando el efecto diurético de la cerveza (ya que el baño quedaba en la entrada del lugar, en la calle, al bajar los mil escalones y las dos rampas), pedimos la cuenta y proseguimos nuestro recorrido urbano sobre la Calle del Arsenal… A nuestra derecha todo tipo de bares y restaurantes y a nuestra izquierda la calle, donde pasaban cada dos minutos las Chivas Cartageneras con sus discotecas caminantes, del mismo lado izquierdo un pequeño malecón que mostraba la Bahía y las luces de Bocagrande asemejando un pequeño Manhattan.
Eran las 10 de la noche y nosotros caminábamos con dirección hacia el Centro histórico y a nuestra derecha apareció el Bar “Mister Babilla”, en el cual había estado en su local de Bogotá allá por 1997 y que fue la primera vez en mi vida donde viera a la gente bailando encima de las mesas después de cenar, ya al calor de la música y de los tragos… Pero en el caso del Mister Babilla de Cartagena era demasiado temprano y no se observaba ni un alma a través de las ventanas, por lo que decidimos no pagar el cover de aproximadamente 10 dólares, pues además queríamos ir a otro bar situado en otro baluarte de la ciudad…

Y para llegar ahí atravesamos prácticamente todo el Barrio de Getsemaní y todo el Centro Histórico, y valga decir que para caminar a esas horas, nunca nos sentimos ni amenazados ni con miedo que algo nos fuera a pasar. La ciudad es sumamente segura. Además las calles estaban llenas de todos los paganos que habíamos salido a explorar la noche en pleno Viernes Santo (se terminó la “Pachanga Santa” nos dijo un transeúnte local durante nuestra última noche de estadía el domingo). Y tras una caminata de unos 15 minutos que nos trasladó a San Pedro Claver y luego nuevamente a escalar las murallas de la ciudad, nos encontramos con nuestro segundo y último destino de la noche: Café del Mar.

Café del Mar es el nombre de un famoso bar en Ibiza (Islas Baleares, España), famoso por su música ambiental y ese ambiente Chill-Out al atardecer que hace de todo un magno evento la experiencia de tomarse un trago. Pero el Café del Mar en Cartagena no tiene nada que ver con el de Ibiza, solamente es un préstamo de nombre pero tiene un concepto muy similar…( http://www.cafedelmarcolombia.com ).
Está ubicado en el Baluarte de Santo Domingo y es el punto local donde nos resultó evidente que llega toda la gente bonita de Cartagena…

Llegamos a las 10:30 de la noche y tras pagar un cover de 5 dólares, encontramos rápidamente unos sillones muy cómodos justamente en la entrada, así que de un lado teníamos la vista de los tejados y monumentos iluminados de Cartagena y del otro una pantalla gigante donde aparecían videos de música electrónica, y todo esto también al aire libre. Pero lo mejor de nuestra ubicación era que teníamos enfrente la entrada, donde nos podíamos dar cuenta de todo lo que estaba pasando, y como a medida que avanzaba la noche, era mucho más difícil entrar sin tener algún conocido adentro, aunque después de un rato de espera, si la persona no se había desesperado, siempre lo dejaban entrar. Y no era por control de capacidad del lugar, el cual era enorme y no creo que nunca se llenó a su completa capacidad, si no más bien como un control de calidad y un pequeño show para crear un aire de exclusividad.
Y caso contrario a El Salvador, había gente de todas las edades y nadie parecía fuera de lugar. La música era netamente electrónica, de DJ’s (Armin van Buuren, Tiesto, ATB) y había un “dance floor” enfrente de la pantalla gigante, y había mucha gente bailando. Nosotros no bailábamos, pues estábamos muy cómodos en nuestros sillones al aire libre, viendo entrar y pasar a todo tipo de gente, y viendo además un desfile de modas de verano sumamente impresionante, con mi sueño hecho realidad de una ciudad tropical y elegante al mismo tiempo, con sus blancos, sus alpargatas, sandalias y colores pasteles sin la pre-concepción del qué dirán o el debate entre ser hippie o bohemio-chic… Sencillamente una ciudad aclimatada a su realidad de trópico y playa.

Y fue al calor de la Fiesta electrónica y cuando salieron las “Go-Go Dancers” a la pista para animar a toda la audiencia a sumarse a la fiesta, cuando Sandra me hizo la pregunta de la noche: (no, no me cayó, era una pregunta más válida)… Cómo es esta onda de la música electrónica?
La pregunta me agarró en curva y mi reacción inmediata fue asumir qué tipo de pregunta era esa, ya que sentía en ese momento para mí que era obvio para todo mundo lo que era la música electrónica… Y así mismo le dije: “qué tipo de pregunta es esa???”, a lo que me dijo: “Niño, solo estoy tratando de entender como es la onda acá, ya que yo todas las canciones las oigo iguales. Es como el PULUM PULUM del Puerto de la Libertad, solo que acá es POM POM POM al fondo de cada canción, y como veo que todo mundo parece saber de que se trata, por lo menos en este lugar, por eso quiero saber qué es”.

Sandra me hacía una pregunta muy lógica y el concepto abstracto de la música electrónica puede ser tema de un blog en sí mismo, el cual más adelante probablemente lo expanda, pero en ese momento le di la respuesta corta: “Los Disc Jockeys agarran la música de otra persona y la unen en una sola pista a través de sonidos electrónicos mezclados por computadora, y hay de dos tipos, bailables y escuchables, pero al final todo es de fondo”. No se si estas respuestas son generadas por la influencia de la noche o el alcohol en si, pero Sandra no quedó muy convencida con mi respuesta (así como muchos de ustedes tampoco lo estarán), y de todas formas no había mucho que hacer pues el POM POM POM continuó toda la noche, o al menos hasta que el cuerpo nos pidió que ya era de dormir, que tampoco puede ser tan tarde cuando ya falta poquito para cumplir los cuarenta! Y antes de salir también Sandra mencionó que las “Go-Go Dancers parecían sacadas de una clase de aeróbicos pues daban los mismos pasos una y otra vez, lo cual también era cierto. Y así nos retiramos a nuestro hotel.

viernes, 28 de septiembre de 2007

La Rumba Cartagenera: Palos de Moguer

Es increíble, pero mi laptop no ha estado tan moribunda como yo pensaba… Me ha acompañado a Bogotá, luego a Panamá y además me ha ayudado a sacar mucho trabajo de oficina y este es el cuarto artículo acerca de Colombia… No estaba muerta, andaba de parranda junto a su dueño… Pero la realidad es que ya llegó la nueva, pero claro el mundo corporativo tiene su burocracia y sus procesos… Como para que no me quejara más y como todo mundo se queja del “Common Office Environment de Toshiba, recibí una flamante Hewlett-Packard , la cual esta mañana no se dejó instalar el ambiente común corporativo, con lo cual sigo trabajando con la misma computadora hasta que el Departamento técnico averigüe que le pasa a la nueva que no acepta la configuración inicial.

Pero mientras eso sucede, mi laptop y yo estamos acá en medio de la noche acercándonos un poco más y luchando contra la irremediable separación. Y es en medio de la noche donde mis pensamientos son más claros, mis sentimientos son más nobles y mis ideas son más creativas… Seré un animal de la noche?
Hay gente diurna y hay gente nocturna… Yo me considero netamente nocturno.
Puedo estar en una sesión de trabajo a las 7:00 de la mañana en punto, pero mi cerebro no va a estar a su máxima capacidad… “I’m not a morning person”. Es a partir del atardecer, que las ideas surgen y florecen y la creatividad es liberada en su máxima expresión.

Siendo animal de la noche, es obvio que me fascine la vida urbana nocturna que cualquier parte del planeta pueda ofrecer… Me han preguntado muchas veces de donde saco la energía nocturna? Dormir poco, pensar mucho… Todo se llama balance de vida… No todo es trabajo, y no todo es parranda… Hay momento para todo. El éxito en la vida radica en esa capacidad para poder nivelar lo profesional con lo personal… Y las vacaciones son parte de esa nivelación. Pero si en las vacaciones, el paseo diurno no fue el que te imaginabas, obviamente en mi caso, el nocturno lo va a compensar… Pues la luna llena, las luces de neón, las sombras de la noche, son las baterías necesarias para un animal nocturno pueda cargarse de energía…

Y Cartagena de Indias se transforma por completo durante la noche. La ciudad en sí es un animal nocturno, con sus calles empedradas cubiertas por las sombras, pero iluminadas por pequeños faroles que imitan épocas de antaño; la ciudad cobra vida…. El día es demasiado caluroso, creando una ausencia de gente en la calle que es agobiante… Pero la noche trae una brisa marina misteriosa, refrescante y el Caribe que no pude ver en las Islas del Rosario apareció en la forma de una ciudad cosmopolita que tiene de todo y para todos… Y la ciudad se llena de música, marcando compases en cada esquina, con Ballenato, Shakira, cumbia, Juanes, merengue, salsa, electrónico, y todo tipo de género asomándose de casas, bares y restaurantes en una invitación a explorar lo bello que es vivir de noche.

Ya limpios, bañados, perfumados, con sandalias y pantalones blancos, tomamos un taxi hacia el primer punto que habíamos descubierto para nuestra incursión nocturna: Palos de Moguer (http://www.palosdemoguer.com/HTML/ESP/Sitios/Cartagena/cartagena.htm).

Luego aprendí que esta es sucursal de una Casa Cervecera establecida en 1997 en Cali y que tiene planes de expansión muy fuertes a nivel internacional. Ellos hacen su propia cerveza casera de marca “Colón”, con cuatro opciones: Negra (brown ale), Light (kolsch), Rubia (golden ale) y Roja (pale ale) y algunas otras variedades dependiendo de la temporada… Pero en Cartagena lo que nos atrajo ir ahí no fue la cerveza si no la ubicación del lugar: en el Baluarte el Reducto, de lo que son las Murallas del Centro Histórico… Para ubicarlos un poco más… Durante la época de la Colonia, en muchas ciudades del continente americano se hicieron murallas que tenían en sus esquinas ciertos puestos de observación que eran clave para la protección de la ciudad. Estas esquinas tienen una forma pentagonal y fueron diseñadas apuntando la defensa de la ciudad en caso de un ataque por tierra o mar. Las murallas de Cartagena son relativamente altas, por lo menos de dos a tres pisos de altura, lo cual daba una vista muy extensa hacia el horizonte y dificultaba un ataque a la ciudad al cerrar sus puertas ante posibles piratas o corsarios…. Y es ahí exactamente donde se encuentra Palos de Moguer, en la propia esquina del Barrio Getsemaní, al final de la Calle del Arsenal (donde en línea recta hay cualquier cantidad de restaurantes, bares y discotecas para pasar de lugar en lugar toda la noche).

Como el Baluarte queda en alto y es un murallas de piedra sólida, para entrar a Palos de Moguer se tiene que subir una rampa muy pronunciada y no les cuento la cantidad exorbitante de gradas y escaleras, pero llegar hasta ahí nos premia con uno de los mejores espectáculos imaginables en la vida: una vista integral de la Cartagena nocturna, con sus monumentos e iglesias iluminados, la luna acariciando las olas en la bahía y los edificios de Bocagrande haciendo contraste entre lo antiguo y lo moderno.
El lugar es abierto, al aire libre, y no existe el concepto de un mal asiento, pues la vista desde cualquier parte del lugar es la misma: De un lado se observa el muy iluminado Puente Román, que conecta el Centro con la península de la Manga atravesando la Bahía de las Ánimas; a su derecha el impresionante y también muy bien iluminado Castillo de San Felipe, que pareciera más una pirámide azteca que una estructura colonial por descomunal aspecto de Teotihuacan; enfrente el Barrio de Getsemaní y el Centro de Convenciones; y al fondo, las cúpulas iluminadas de la Catedral, San Pedro Claver y muchas otras iglesias y estructuras, iluminación que magnifica el hecho de que la ciudad es patrimonio de la humanidad, por lo cual debe lucir sus mejores galas también durante la noche. Y si a eso le agregamos la deliciosa brisa marina, el solo hecho de estar al fresco, más el mobiliario minimalista, con sillones blancos y un DJ programando música del momento, definitivamente no había un mejor lugar para comenzar nuestra noche de rumba cartagenera.

La comida no fue muy impresionante que se diga, pero las cervezas caseras estaban espectaculares. La cena consistió en calamares y camarones empanizados, así como otros moluscos que aún no logro identificar. Pero aparentemente la especialidad del lugar son los wraps, algo cuyos comentarios les debo pues sinceramente no probé.

domingo, 23 de septiembre de 2007

La Isla del Encanto - Islas del Rosario

Los tiburones a la hora del Buffet
Los delfines en el Acuario en Islas del Rosario

E muelle en la Isla del Encanto


El autor en la Isla del Encanto

Finalmente llegamos al Paraíso! La Isla del Encanto! Desembarcamos en un muelle de madera que daba acceso a la isla y donde los guías nos llevaron hacia un claro frente a un pequeño y rústico hotel que estaba a disposición de aquellos que querían pernoctar en el maravilloso y turquesa Caribe. Y ahí nos dieron las indicaciones del caso… Teníamos hora y media para disfrutar de la playa o recibir un masaje, o tomar una cerveza o hacer lo que quisiéramos. Nos presentaron a la masajista, una morena de trenzas rasta que el guía declaró tenía las manos más suaves de toda Colombia. Y en hora y media tocarían una campana para los que quisiéramos ir al Acuario de las Islas del Rosario, para luego regresar al almuerzo buffet, descansar un rato más y luego salir de regreso hacia la ciudad de Cartagena. Muy buen plan si el objetivo es pasar el tiempo sin hacer nada más que disfrutar del ocio.

Muy obedientemente buscamos un sitio en la playa, debajo de unas palmeras, compartiendo el paraíso con otras 200 personas que habían llegado en las diversas lanchas huyendo de la aglomeración de la ciudad. Realmente el grupo era muy heterogéneo. Había gente de todos los estratos sociales, edades y género, gente muy atlética o muy descuidada, blancos, morenos, negros… Asiáticos si no vi.
Y bueno, tomamos unas sillas en la playa, nos aplicamos más bloqueador solar y no hicimos nada. Tal vez tomar un chapuzón de vez en cuando en las tranquilas aguas de la Costa caribeña. Suena fantástico no? Para los que me conocen bien, el mar me gusta para verlo, para navegarlo, para estar a sus orillas en un bar medio chill-out o en un restaurante, pero no para estar tirado sin hacer nada durante hora y media. Soy demasiado eléctrico para eso. Así que comencé a caminar y ver a toda la gente acampada en sus diversos puestos. Gente bonita, gente fea, familias con niños, grupos de jóvenes, familias con sus abuelos, y mucha gente hablando por celular diciendo: “Estamos en las Islas del Rosario”.

Por suerte, cuando me sentía ya como Robinson Crusoe, llegó viernes y tocó la campana! Hora de salir hacia el Acuario.
Y creo que esa fue la parte más interesante de toda la excursión.

El Oceanario, que es el verdadero nombre que le dan los locales (http://www.islasdelrosario.info/oceanario.html) quedaba a unos 20 minutos en un bote más pequeño, pero menos agitado (y por supuesto con los salvavidas azules comunales de rigor). Al llegar al hábitat que rodea al Acuario, me sentí transportado más hacia el Pacífico Sur que al Caribe colombiano. Habían islas e islotes de todos los tamaños, inclusive algunos que albergaban únicamente una casa. Y el agua azul turquesa profundo, combinado con muelles de madera con techos de palmera, daban la sensación de que nos iban a recibir con un collar de flores y un coco López en la mano.
Lo cierto es que nos recibieron decenas de vendedores ambulantes, que basta y sobra decir cuales eran los productos que promocionaban en ese momento, los cuales si se pasaban de largo, entraba uno directamente a ver una demostración de la vida marina de las islas, que consiste primordialmente de delfines, tiburones y tortugas marinas y de cualquier cantidad de peces tropicales. Cada especie estaba separada por una piscina natural diferente, de las cuales no se escapaban por tener una especie de enrejado acuático que les permitía vivir en su hábitat natural, pero al mismo tiempo entretener a los visitantes de tan admirable atracción.

Mis favoritos fueron los delfines, que hicieron toda clase de piruetas y que además habían nacido en cautiverio. En todas las demostraciones dieron de comer a la fauna marina para deleitar a chicos y grandes con sus explicaciones científicas y con la concientización de la limpieza de los mares. La demostración concluyó con la alimentación de los tiburones, a quienes se les puso el pescado en una pequeña tarima de madera sobre el agua lo cual los enloqueció y comenzaron a trepar unos encima de otros y pelearse por la comida, la cual se les había dispuesto en abundancia… Pero claro los tiburones son animales con cerebro pequeño.

Regresamos a la Isla del Encanto justo a la hora del buffet…
Los tiburones son animales con cerebro pequeño…
Pero eran más ordenados que los humanos tratando de alimentarse en la cola del buffet, el cual consistía mayormente en carbohidratos de todo tipo, pollo y algunos mariscos medio raquíticos. Una experiencia simplemente olvidable, pero que el cuerpo humano por su necesidad de alimentarse, y sobre todo ante la ausencia de cualquier otra opción en el medio de la nada, pues no quedaba más que hacer la cola y poner el plato para recibir una porción de comida.

Otra hora y media de playa! Y de regreso hacia la civilización. Los órganos internos me regresaron a su puesto ya que el bote se batió tanto o más que a la ida, la diferencia es que la gente se miraba mucho más alegre muy probablemente por el alcohol que habían tomado antes de ingresar a sus respectivas camisas de fuerza color azul… Ah no? Eran salvavidas?

Han visto cuando el Papa llega a tierras extranjeras, se baja del avión y besa tierra? Pues más o menos esa era la reacción que su servidor quería tener al llegar a tierra firme.
Me sentía sucio, sudado, arenoso, apestoso, desarrapado, con los pelos tiesos más parados por el viento, medio insolado, con una sed espantosa y a la propia hora del Happy Hour!
Pero no, en vez de ir a un bar, tomamos un taxi y nos fuimos directo al hotel, haciendo una pequeña parada técnica para poder reprochar a unos pobres promotores del Decameron (cuyo concepto es netamente colombiano) por engañar a los pobres consumidores por la calidad de sus servicios (OJO, Sandra trabaja en la Defensoría del Consumidor y yo a esa hora no tenía ánimos de estar escuchando explicaciones de cómo pasar de lo mejor mis vacaciones en el Paraíso).


No todo es tan malo como lo pinto. Solamente es cuestión de gustos.
Y bueno, mi teoría es que si en un viaje se tiene una experiencia no tan grata, el viaje se puede arreglar buscando experiencias gratas… Palos de Moguer, Café del Mar, El Coro Bar, Restaurante San Pedro… Son nombres que les dejaré por el momento para una próxima edición de cómo se rescató un fin de semana en el Paraíso, para lo que es un ciudadano del mundo netamente urbano y que aún no se sabe si es hippie o bohemio chic. La historia salió larga… Continuará….

lunes, 27 de agosto de 2007

Camino hacia China

Voy ya casi en camino hacia China (Shanghai y Beijing), asi que no tendre acceso a mis notas por unos dias, pero espero poder cargar por lo menos algunas fotos para que las vean!
Regreso el 12 de septiembre!!!

jueves, 23 de agosto de 2007

Las Islas del Rosario - Cartagena de Indias

Una pregunta clave para todos: Han caído alguna vez en una Trampa de Turistas?
Si? No? Bueno, conceptualicemos para definir lo que es una Trampa de Turistas: Es un producto o servicio, generalmente un restaurante, una atracción local o inclusive un itinerario completo cuya relación precio-calidad deja mucho que desear. O bien, es un precio barato, pero la calidad del producto es tan mala que el producto en sí no se disfruta?
Pues bien, en el Hotel Cartagena Millenium eso fue exactamente lo que nos vendieron para ir a las Islas del Rosario: Una trampa de Turistas, pero de las buenas! Y eso nos muestra que por más experimentado que sea un viajero, siempre podemos cometer el error de caer en ellas.

Tomemos en consideración que era Semana Santa y que la ciudad estaba a reventar con toda la clase media/media-alta colombiana y que además el hotel ha de tener convenios con ciertas empresas operadoras de turismo, añadiendo que Cartagena está destinada mayormente para recibir visitantes locales, que no serán tan exigentes como los europeos o los estadounidenses (uno de latino se conforma muchas veces, jaja). El resultado se llama: La Isla del Encanto.

Eso si. Se vendia el tour bajo la módica suma de 60 Dólares el día, con almuerzo incluido, precio que aún me debato si es barato o caro, pues depende de los estándares que cada uno aprecie en relación a servicios recibidos. Me imagino estaba en su precio justo. Uno recibe los servicios que se estan pagando.
Mi consejo es verificar con diversas empresas antes de tomar la decision de compra, comparar precios y verificar que es lo que incluye.

Para ir a las Islas del Rosario, se debe tomar un bote cuyo trayecto dura más o menos hora y media en altamar, pero es lo más parecido al Caribe que uno podría esperar. Las playas de Cartagena son de arena oscura, aguas no tan prístinas y con las comodidades que una playa de ciudad puede ofrecer. Pero claro, lo que queríamos eran playas vírgenes, arenas blancas, aguas turquesas y delfines! No habíamos invertido tanto tiempo de nuestras vidas para terminar en el Majahual de nuestro bello El Salvador!

Pero podemos decir que la rubia brasilera de la recepción del Cartagena Millenium nos vendió el tour a Islas del Rosario, y nosotros por comodidad pues tampoco quisimos averiguar más opciones. Comprarlo en el hotel era demasiado conveniente. Bueno, las vacaciones, sobre todo tan cortas, son para no pensar y para confiar en las recomendaciones del hotel. De todas formas la información acerca de Cartagena de Indias es Internet es muy poca y no tiene realmente detalles de cómo pasarla bien en un período de 4 días. Espero que este documento sirva para que futuros viajeros puedan disfrutar de tan bello paseo.

Y fue así que un viernes Santo (probablemente fue castigo divino caer en la trampa de turistas por estar paganeando en altamar en vez de estar en la procesión del Santo Entierro) pasaron de la empresa de turismo por Sandra y por mi a nuestro hotel. El medio de transporte: una chiva cartagenera!!! Para los que no conocen las chivas, son autobuses típicos en Colombia, muy coloridos, generalmente completamente abiertos al aire libre, con asientos de madera largos, que sirven para transportar pasajeros en dos opciones: diurna y nocturna. La nocturna tengo entendido que es la más alegre, ya que se convierte en un bus-discoteca, algunas de ellas con DJ, luces de colores y hasta bar abierto.
La diurna es simplemente para trasladar pasajeros de un lado a otro o para pasear por la ciudad.
Pues nuestra chiva diurna pasó sin contratiempos a la hora señalada. Éramos en total 7 pasajeros del Cartagena Millenium y el recorrido comenzaba en nuestro hotel. Teníamos que pasar por más pasajeros por más hoteles. Y la chiva arrancó sin problemas de ningún típico, en un día soleado, donde Sandra y yo llevábamos puesta nuestra ropa de baño, bloqueador solar, gafas de sol, toallas y pareos en un pequeño maletín y una gorra para no quemarnos la cabeza. La aventura comenzaba!

Pero la chiva no nos llevó muy lejos… En una zona de Bocagrande, llamada Castillo Grande, donde había más edificios de apartamentos que hoteles en sí, el conductor se detuvo en un alto y la chiva se apagó. Y no volvió a encender. La verdad es que no nos habíamos dado cuenta que la chiva estaba apagada, sencillamente pensamos que estaba esperando a algún pasajero. Pero cuando vimos que el conductor abría la compuerta del motor e intentaba vanamente encenderlo, escuchando el típico rugir de un motor ahogado, pues pensamos que el viaje sería cancelado pues faltaban como 15 minutos para que zarpara nuestro barco, y la opción de llegar a pie no era algo factible sobre todo al visualizar la estación de barcos situado al otro lado de la bahía desde donde estábamos.

No solo las aerolíneas reacomodan a sus pasajeros varados en tránsito…Tengo que admitir que la empresa de turismo contratada fue muy rapida y prestamente llamó dos taxis, enviandonos por nuestra cuenta a dilucidar en el Puerto a dónde tendríamos que abordar nuestra embarcación. Solo nos dijeron que preguntáramos por la Tour Operadora “Isla del Encanto” que no solo era el nombre de la isla privada donde nos iban a llevar, pero obviamente el nombre de la empresa con la que habíamos hecho el negocio.

No se si alguien en El Salvador ha estado alguna vez en la Terminal de Buses de Occidente… He visto terminales de buses muy ordenadas en el mundo, pero lamentablemente tendré que utilizar una Terminal en San Salvador como referencia. La Terminal en mi pais es caótica, con cualquier cantidad de gente intentando abordar los buses que ya salen hacia los diversos puntos del Occidente del país.

Pues la Terminal de Occidente podría ser una experiencia sencilla en comparación a lo que nos esperaba en el Puerto de Cartagena de Indias un día Viernes Santo. La cantidad de gente peleándose por entrar a sus respectivos barcos (primero ubicar a la tour operadora, luego ubicar el barco y por último abordarlo) era digna de cualquier Semana Santa en un destino de playa en Latinoamérica. Además a la entrada había una cantidad enorme de vendedores ambulantes con cualquier cantidad imaginable de productos: desde agua fría, pasando a ropa de baño, fruta fresca y estampitas de Cristo en la Cruz. En el Puerto descubrimos que había por lo menos diez empresas que daban el servicio hacia las Islas del Rosario, y en ese momento todas las empresas y todos los barcos estaban llenos. Es como que Cartagena entera salía en búsqueda del Tesoro perdido.

Ubicar a la “Isla del Encanto” en medio del caos no resultó tan complicado como creíamos. En el medio del caos, las empresas mantenían cierto orden para dirigir a los veraneantes hacia sus respectivos barcos. Nos acomodaron junto con otras personas bajo un toldo donde teníamos que esperar a que nos llamaran. En total seríamos como 30 personas los que subiríamos en ese barco, pero esa era una de las tantas tandas de gente que la Isla del Encanto llevaría ese día.

Tras una corta espera, comenzamos el proceso de abordaje… Los barcos (más bien lanchas con motor fuera de borda, olor a gasolina y uso de chalecos salvavidas obligatorios) tenían alrededor de 8 filas de asientos como para 4 o 5 personas cada una, y donde cada pasajero tenía que bajar agachado para no golpearse la cabeza con el muelle e inmediatamente ponerse un chaleco salvavidas color azul, con un olor a humedad innato y cuya primera duda que me asaltó es cuanta gente lo había utilizado antes, pues no tenía la menor impresión de alguna vez haber visto el sol y mucho menos detergente. Pero era eso o correr el riesgo de ahogarse en medio del océano si el bote era tan efectivo como la chiva de más temprano. ;-)

Todos a bordo! Amarras arriba! Hacia el horizonte! Y así partimos en nuestro crucero de lujo por el Caribe, disfrutando de la brisa del mar y el agua salina. Teníamos la Bahía a nuestro frente y los pequeños rascacielos iban haciéndose cada vez más pequeños en lo que nuestra grata cabalgata marina nos llevaba hacia el Paraíso terrenal… Pero dejemos la poesía a un lado, pues el grácil corcel llegó al límite entre la Bahía y el mar abierto en menos de media hora y sacó su motor fuera de borda… Y la paz terminó. Una hora… Una hora completa de camino en un bote el cual recibía el impacto de las olas de mar abierto, en unas bancas de madera donde todos los pasajeros rebotaban con el impacto de la lucha entre el motor y Poseidón… Mis órganos internos (después de aquella remada en bus de 4 horas de ida y 4 de regreso hacia Ica en el Perú) nuevamente se movieron de lugar, pues realmente no había forma de detenerse en esos asientos. Saltábamos en el interior de la embarcación de un lado hacia el otro y el viento nos golpeaba la cara, en medio de aquellos saltos tan abruptos que lo único que se podía hacer era quejarse del impacto. Ay! Ay! Jajajajaja! Una experiencia sumamente divertida y muy de aventura!

martes, 21 de agosto de 2007

Vida nocturna en Bocagrande, Cartagena de Indias

Y caminando alrededor del hotel descubrimos un restaurante llamado “Arabe Internacional”, donde nos dimos un festín de delicias del Medio Oriente (como en San Francisco) y al ritmo de una odalisca medio morena, que Sandra dijo que no parecía árabe si no que tenía cara de chibcha. Y tal vez Sandra no estaría tan alejada de la realidad, ya que la comunidad árabe (palestina, libanesa, etc.) llegó hace mucho a las costas caribeñas de Colombia, ubicándose más que todo en Cartagena, Barranquilla y Santa Marta… Y sus pobladores se mezclaron mucho con las locales, así que una bailarina chibcha bailando belly dancing no es tan descabellado como se oye.
Además caímos en un buen restaurante en Cartagena, ya que Antonio, un compañero de trabajo de la oficina de Bogotá (quien es Cartagenero y cuya casa de niñez está ubicada muy cerca de donde estaba nuestro hotel) nos comentó que el Arabe Internacional era de las instituciones de prestigio en la ciudad.

Tratamos de hacer un poco de vida nocturna, pero no les recomiendo ningún lugar en el área de Bocagrande y no se si era porque estábamos cansados, teníamos que madrugar o sencillamente ningún lugar llenaba las condiciones de lo que un Cabaret de Lujo o un Mai Thai local podrían llenar. Lo bueno de la noche era que el horripilante calor diurno se esconde en alguna parte y es sustituido por una agradable brisa marina que permite al ser humano disfrutar mucho más la noche y su vida.

Al final los seres humanos somos criaturas de la noche… No creen? Experiméntenlo algún día y será porque el león juzga por su condición, pero en vez de quedarse en su casa aburridos un fin de semana, dejen a sus parientes cuidando a los niños y vayan unas horitas al Mai Thai local!

Centro Europa 2006